sábado, 17 de septiembre de 2011
Juicio de Papel
Juicio de Papel
Doménico veía el papel fascinado,
y con un toque tántrico le reveló una sonrisa sangrienta, haciéndole girar mil
veces ciego y nefasto, mientras en su mente taladraba la frase “está todo bien!
jajaja! sigamos jugando!”. Luego el jurado se presentó desnudo, y con sólo una
palabra subconsciente, también giraron en deseos hipócritas, duplicando su
desnudez en un alcohol entrañable.
Seguía desnudo, con una uva
resignada a iluminar como bombilla su final, escribiendo en nieblas de gloria
sus caricias fashionistas, ya sin esperanzas. El jurado fantasma se regodeaba gutural,
derrochando su neoliberalismo, que eran insolubles en los miles de expedientes
foliados, previamente escritos para ser colgados en diferido. Ahora, no quedaba
duda que Doménico sulfuraba sus misterios ante éste jurado con glorias de
cartón, gritando “¡Ansiolítico, ansiolíticooooooooo!”, con su feedback
ventricular izquierdo, en decibeles infrahumanos.
La muerte ya era fuego en flor de
maracuyá, y el polen era retwitteado en delirios, más y MÁS…, un poco mas…,
recordando a las abuelas apocalípticas, impresas en lápiz labial entretejido.
Gracias al hábito de consumo, los abogados no
soportaban el caos neolingüístico del testigo de piedra y miel con su traje
violeta, diciendo “JAJAJAJAJAJA!!!, es que vos vas a hacer lo mismo! y el juego
no termina aquí!”. A la final, el ganchillo largo y gordo de Doménico escurría
ésa miel parecida a la de los políticos, manchando de forma perenne el papel
del que les hablé al principio.
JLGQ, 16/09/2011
(letras nacidas con gérmenes compartidos con Ricardo)
Etiquetas: cadaver exquisito, Escritura, Placeres, Relato, Valencia, Venezuela
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