miércoles, 5 de marzo de 2014
Moving Stars
Era una noche de suelo luminoso pero con una negrura celestial, se sentía el salitre navegando el aire de forma tenue, como queriendo pasar desapercibido. Entonces mis pies estaban descalzos, era tierra arcillosa, entre naranja y ocre, de pisada pastosa; creo haber estado acompañado, sentía gente a mí alrededor, hablaban algo que yo entendía pero no recuerdo, al menos en palabras precisas. Bajamos una suave pendiente, habían mujeres jóvenes jugando juegos de niños a la ribera de ese cuerpo acuoso que, por alguna razón, mi mente identifico como el Lago de Maracaibo, cerca del puente; pero, ese cielo, ese cielo lo hacia todo irreal, lo veía sin verlo, sentía su mirar pesado sobre mis entrañas, cual niño castigado no deseaba subir la mirada, no todavía.
Quise jugar ese juego infantil con ellas, también habían chicos. Todo el grupo era familiar a mi alma aunque no les reconociese físicamente, era como ver una película ya empezada donde yo era una de las estrellas.
Corríamos, sudábamos frio, frio de niños que juegan en el parque durante una noche, en un parque infantil de algún sitio donde se celebra una boda o unos quince años. El espíritu se sentía libre, sin cicatrices todavía, sin necedades y laberintos.
Y entonces la curiosidad terminó por tentarme, susurro tibio..., "anda, mira hacia arriba..."
Vi aquel cielo de mi niñez, tendría yo 7 años cuando pase unos días en Paraguaná, cuando presencie aquella noche clavada en el techo de mi vida, negra pura, con estrellas desparramadas por todos los ángulos posibles, era verle las vísceras a la Vía Láctea.
Esta noche, la de este sueño, era muy parecida, pero entonces las estrellas, algunas, decidieron moverse. Pensé primero "son fugaces" y ya, pero entonces las acompañó una coreografía geométrica a un ritmo inaudible, pero que significaba algo, algo..., que supe sin saber ni sigo sabiendo, pero lo supe. Eran como F16, aviones de guerra en formación de desfile, de anuncio, de celebración?, no sé. Círculos, líneas curvas, caleidoscopio sin colores.
Y entonces, al ser consciente dentro de esta filigrana de gasa, de espuma pastosa, abres los ojos y te jodes, no sabes el resto de la historia, pero te queda esa cicatriz y debajo de ella, lo que habías entendido solo un micro segundo, solo uno. Vaya usted a saber!...
J.
(Fragmento de "Oniricos", proyecto en desarrollo)
*dos/veintiuno*
*dos/veintiuno*
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miércoles, 19 de junio de 2013
#YoHeLeído: Zodiaco, de Aitor Villafranca.
Un dia hace tiempo atrás, en esos accidentales avistamientos que uno tiene en Twitter y que a la final valen la pena (muy, muy pocos), no sé si fue una de las famosas sugerencias de la red social o un RT de alguno de mis followings que me llevo a conocer a este señor muy bien portado que, con su blog y luego con su libro, me dejo asombrado y con hambre, mucha hambre.
Durante este tiempo y de seguirle por Twitter y Facebook, participar en esas “cosechas” de palabras para los relatos que eventualmente nos entrega en su blog y haber intercambiado uno que otro tweet, sentía que leer los relatos (que muy seguramente serán parte de algún libro que los recopile, por favor Aitor, di que sí) no era suficiente, tenía que leer el bendito libro, Zodiaco; fue lo primero que vi cuando entre a su website, pero el estar en ese momento en Venezuela y tener que pensar bien en que usar el absurdo cupo de dólares para compras por internet que limita el gobierno, te hace priorizar en que gastar o invertir, igual la idea estaba sembrada y sabia que hasta que no lo comprara no me quedaría tranquilo.
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| Aitor Villafranca |
En general puedo decir que (sin caer en spoilers, tranquilos) es una historia muy amena, estresante eso si, que te hace sentir casi en carne propia como Leo, un pobre muchacho a la deriva en un mar de cotidianidad y recuerdos de cama que comenzaban a oler a comida pasada y no comestible, a karma sexual mal pagado; sin saberlo se ve sumergido en un delirio muy a los Hitchcock (no sé ustedes pero para mí lo es, ya verán) donde esos errores, desidia, los amoríos abandonados a medio camino en su pasado y el anhelo/recuerdo/obsesión con su Virginia logran materializarse en un escenario atemporal que puede terminar de devorarlo; todo esto aderezado de una manera muy juguetona con la simbología zodiacal, cuya parodia nos sirve de hilo conductor durante toda la trama hasta su caluroso desenlace; y el gato, muy, muy “gato”, personaje clave al cual amaremos y odiaremos al mismo tiempo (como siempre con los gatos, siempre). Ni muy larga ni corta, en su total y justa medida, me hizo ser el propio Leo y vivir (y recordar) sus temores y enfrentar a ese otro yo que puede ofrecer muchos caminos, la mayoría sin salida. Tomar decisiones: arriesgarse, olvidar, perdonar, entregarse al calor de las vísceras contrastando con señales metafísicas que nos ofrece la vida y muchas veces no queremos o podemos prestarle la atención debida, para cambiar o dejarse llevar fatalmente por la ola final, es lo que nos ofrece Zodiaco, una obra totalmente recomendable y buena lectura de fin de semana, unas vacaciones cortas o para llenar esos momentos de tedio que todos tenemos en nuestras rutinas, porque esta historia hace que tu cerebro pinte todo un decorado imaginario muy movido, por lo que aburrida no será jamás.
Aitor, sé que estás en tu segundo libro, pues vamos!, que la mesa sigue servida esperando el segundo plato. ;)
(Pueden ubicar Zodiaco en www.todoebook.com y también en Amazon, tanto para la compra en físico como en versión digital)
Website del autor: http://cuandoyanoestabas.blogspot.com.au/
Twitter: https://twitter.com/Avillafranca_
Para comprar su libro:
Etiquetas: #YoHeLeido, Aitor Villafranca, blogger, Critica, Cronica Imprevista, España, JLGQ, Libro, Literatura, Spain, Spanish, Venezolano, Venezuela, Zodiaco
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