jueves, 6 de marzo de 2014

 

La ultima carta

No la recuerdo, esa carta en papel, escrita a mano o impresa, con mensajes solo para mi. Podria revisar en mi "caja de cartas", una caja de zapatos que elegi para guardar ese tipo de tesoros, pero esa esta un poco lejos, solo a doce mil kilometros o mas desde aqui (nota mental: traerme algunas cuando vaya de visita).

El otro dia que recibi facturas de telefono y la "invitacion" del banco a sacarme una tarjeta de credito (es decir, a ponerte solito la soga al cuello), fue entonces que cai en cuenta que tengo anios sin saber lo que es escribir o recibir una carta. Ya eso no se usa, mucha gente siquiera ha enviado una en su vida. Y para que? teniendo internet puedes escribir un "imeiiil", pero la verdad es que hace anios que tampoco recibo un email que no sea publicidad, cadena o algun mensaje impersonal o grupal. Pero, una carta, asi como las de antanio, nada que ver.

Recuerdo la epoca en que, siendo un adolescente, comence a usar Internet con aquel estruendoso modem y los servidores arcaicos. Me di trancazos hasta entender como conseguir con quien hablar, a quien escribirle. Cualquier excusa era buena: algun correo para algun periodista que escribio un articulo que lei en prensa o revista que me gustase, o algun programa de television y radio. Sin embargo, viendo en retrospectiva unos anios antes de eso, recuerdo que tenia la costumbre de cartearme con una vecina, Sofia, quien se habia mudado a Caracas luego de toda una infancia compartida en tardes de bicicleta o en pandilla con el resto de chamitos de la cuadra. En las cartas nos contabamos como ibamos al final del bachillerato, como estaban nuestros respectivos vecindarios y cualquier otra cosa que se nos ocurriese. Ipostel, el servicio postal venezolano jamas ha sido ejemplar en su obrar, por lo que las cartas duraban semanas en llegar entre Caracas y Valencia. Apenas alguien en mi casa decia "Te llego correspondencia", yo sentia una emocion inexplicable en recibir un papel escrito, el que fuese dirigido a  mi lo hacia la vaina mas arrecha del mundo. Tambien tenia otra costumbre con la unica "novia" que tuve, Carla, de escribirnos cartas asi nos vieramos todos los dias en el liceo, hablaramos por telefono y pasaramos las tardes juntos. Las cartas no eran de amor nada mas, eran de "filosofadas" donde nos confesabamos lo que queriamos cada quien para su vida, nuestras angustias propias de la epoca y cualquier otra tonteria..., ah!, por supuesto, cuando me aventuraba a escribir algun poema o relato, pues se lo enviaba.

Luego con Internet no recuerdo como, llegue a contactar personas para ser PenPal, amigos por correspondencia. Recuerdo haber contactado a una chica en Cordoba (Argentina) y a un chico en las islas Baleares. Eso ya era otro nivel, porque eran desconocidos, y uno por defecto refleja en esas cartas lo mejor de si, lo que desea que la gente conozca. Fue interesante mientras duro, pero al final fue una practica pasajera. Obviamente que las redes sociales y los Smartphones joden la cuestion, todo es un mensaje breve, un emoticon. Si, es divertido, pero no es lo suficientemente magico.

Intente hacerlo por medio del correo electronico, con algunos amigos; fue algo que duro algunos anios a manera esporadica, pero entonces llego Facebook y Whatsapp y listo, murio el amor.

Cuando recibes una carta de un amigo o un familiar, es como recibir parte de esa persona, el tiempo que le dedico a escribir la carta, sus errores ortograficos o gramaticales, la tinta que uso para escribirla, el sobre, etc., todo es parte del mensaje. Y si la carta viene acompanada con alguna foto, postal o cualquier detallito, el alma de la carta explota en tu cabeza y vuelas.

Debe ser porque conozco el poder de la palabra escrita que me encanta eso, el ritual de la correspondencia, de crear algo unico e irrepetible para que lo reciba otra persona y lo conserve (y que el estimulo sea suficiente para que te responda, claro). Diran "bueno pero si quieres recibir algo, quizas debas tu enviar primero", y ese es el problema, que soy yo siempre el que empieza esa clase de cosas, pareciera que nadie tiene esa iniciativa. Si googleas "PenPal" encontraras sitios web dedicados a reunir personas que gustan de eso, la cuestion es hacer un buen match. Y no se si es porque soy latino, pero la idea de compartir mi direccion postal con un extranio todavia no me es facil. Quizas me abra un apartado postal, no se.

Te escribo una carta?, Me escribes una tu primero?, de que hablariamos?..., dejame lanzar los dados al azar a ver que sale. ;-)

J.

*tres de veintiuno*

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miércoles, 5 de marzo de 2014

 

Moving Stars




Era una noche de suelo luminoso pero con una negrura celestial, se sentía el salitre navegando el aire de forma tenue, como queriendo pasar desapercibido. Entonces mis pies estaban descalzos, era tierra arcillosa, entre naranja y ocre, de pisada pastosa; creo haber estado acompañado, sentía gente a mí alrededor, hablaban algo que yo entendía pero no recuerdo, al menos en palabras precisas. Bajamos una suave pendiente, habían mujeres jóvenes jugando juegos de niños a la ribera de ese cuerpo acuoso que, por alguna razón, mi mente identifico como el Lago de Maracaibo, cerca del puente; pero, ese cielo, ese cielo lo hacia todo irreal, lo veía sin verlo, sentía su mirar pesado sobre mis entrañas, cual niño castigado no deseaba subir la mirada, no todavía.
Quise jugar ese juego infantil con ellas, también habían chicos. Todo el grupo era familiar a mi alma aunque no les reconociese físicamente, era como ver una película ya empezada donde yo era una de las estrellas.

Corríamos, sudábamos frio, frio de niños que juegan en el parque durante una noche, en un parque infantil de algún sitio donde se celebra una boda o unos quince años. El espíritu se sentía libre, sin cicatrices todavía, sin necedades y laberintos.

Y entonces la curiosidad terminó por tentarme, susurro tibio..., "anda, mira hacia arriba..."

Vi aquel cielo de mi niñez, tendría yo 7 años cuando pase unos días en Paraguaná, cuando presencie aquella noche clavada en el techo de mi vida, negra pura, con estrellas desparramadas por todos los ángulos posibles, era verle las vísceras a la Vía Láctea.

Esta noche, la de este sueño, era muy parecida, pero entonces las estrellas, algunas, decidieron moverse. Pensé primero "son fugaces" y ya, pero entonces las acompañó una coreografía geométrica a un ritmo inaudible, pero que significaba algo, algo..., que supe sin saber ni sigo sabiendo, pero lo supe. Eran como F16, aviones de guerra en formación de desfile, de anuncio, de celebración?, no sé. Círculos, líneas curvas, caleidoscopio sin colores.

Y entonces, al ser consciente dentro de esta filigrana de gasa, de espuma pastosa, abres los ojos y te jodes, no sabes el resto de la historia, pero te queda esa cicatriz y debajo de ella, lo que habías entendido solo un micro segundo, solo uno. Vaya usted a saber!...

J.

(Fragmento de "Oniricos", proyecto en desarrollo)

*dos/veintiuno*

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martes, 4 de marzo de 2014

 

Soltar las manos


No sé qué haría sin ellas. Obvio que muchos lo logran, muy a su pesar, y agudizar sus otros medios y sentidos pero..., no, no podría. Estos días han estado algo adoloridas del trabajo físico, del constante ajetreo casi robótico, para no pensar, pero igual se termina pensando y el doble!.

No debo maltratarlas, pero soy consciente que necesitan disciplina, propósito. Que pendejo, no?, todo eso no debe ser para ellas, debe ser para el que manda, el que está en la azotea, ese que de ser una ciudad se llamaría Procastinationwood y tendría un letrero bien grande a lo largo de sus colinas. Al final tampoco es culpa del esponjoso que vive en el penthouse de mi contenedor de carne y hueso (y vísceras, sangre, sudor y demás humanidades), es el conductor, el etéreo e indescriptible. Y no es razón buscar la culpa, nunca es buen vehículo ni bandera a favor o en contra.

Igual, ellas terminan siendo la extensión del deseo, de la idea, la fuente que esculpe los verbos y versos en las mentes ajenas.

En fin, este día comenzó recibiendo en mis manos un ejemplar de un libro que había comprado hace poco (del cual hablare en otro post, debo leerlo primero). Dije que me lo trajo la cigüeña literaria porque se, es un hijo bien querido de su creador, un soñador como yo, solo que el ya comenzó a procrear. Su tapa blanda y rosada, sus ciento noventa y seis páginas, su impresión sencilla y justa, me ha enamorado. Es bello enamorarse de las ideas, de lo sublime, ese click que desabotona un suspiro y una sonrisa de eterno niño.

Y la energía, es imaginación que se disemina fractal y orgánica, corriendo por mis pasillos internos, esperando que mis manos sueltas rayen el papel.

J.

*uno/veintiuno*

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martes, 18 de febrero de 2014

 

365 dias despues

Un año y un día después de mi llegada, todo es lo que no esperaba, cosa que no es buena ni mala, solo distinta.
Luego de llegar del trabajo, salí a comprar algunos víveres al súper, a unas cuadras de aquí. La temperatura es agradable, por los 22 grados me imagino, el sol no está muy fuerte y hay brisa; esta semana no se parece en nada a la semana de mi llegada, aquella era calurosa además de mi jet-lag que lo multiplicaba todo: el cansancio, las expectativas, los miedos.
Mi percepción sobre Australia, sobre su gente, su cultura, ha cambiado. Nada se compara a ver las cosas desde dentro, y sé que todavía me falta mucho por ver y experimentar. Algo que me queda muy claro de todo esto es que, sin importar tu background cultural, los humanos son iguales en todos lados: siempre con razones para quejarse, para encontrar defectos, para sentirse infelices y no ver todo lo bueno que tienen a su alcance. Por supuesto, yo también me incluyo en ese grupo, aunque a veces no quiera ser humano.
He visto más de 365 atardeceres en esta isla continente, muchos han sido preciosos y únicos, y aunque suene ilógico y extraño, a veces se me olvida que los vi y los retrate, no recuerdo el efecto que causaron en mí en su corta existencia..., entonces veo uno nuevamente, recibo otra vez mi dosis.
Este periodo fue la prueba, 365 días de exploración y conquista, terrenos desconocidos y lenguajes extraños que ahora son mi rutina. Ahora, solo me llega el eco sordo de una tristeza desde mi tierra y la incertidumbre que a todos los nacidos en Venezuela se les ha contagiado como un virus, mutante y desgraciado. Incertidumbre de cuando veré a mis seres queridos de nuevo, lo único que realmente me importa.
Y si hablamos de lo sonado, lo que deseaba hace un año, ha cambiado..., más que cambiado, mejorado, incluso he descubierto nuevos sueños, más infinitos. Por supuesto, siguen también uno que otro fantasma, pero ya solo quedan pocos en comparación con épocas anteriores.
Ya comenzó el segundo año, del que tengo la certeza me sorprenderá aún más.


J.

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martes, 7 de enero de 2014

 

"Realmente crees en el amor?"



Ayer me prestaron varias películas para ver durante la semana, títulos variados y pendientes por ver, y otras de las que solo había escuchado "desde lejos", este último es el caso de Into The Wild. Recomiendo que vean la peli, pero, no vengo a hablarles de la película en sí, sino de una parte muy particular que sin querer, me golpeo.

En esta escena, como pueden notar en el video que grabe del mismo, el protagonista (el chico) habla con un señor quien no es un personaje de ficción en la peli, sino un habitante real y peculiar de la locación donde se filmó esa escena (pausa para buscar y confirmar en San Google mis elucubraciones...). En efecto, este caballero se llama Leonard Knight y es el creador de Salvation Mountain, especie de instalación al aire libre, que expresa sus creencias religiosas de manera muy colorida.

Todo mi barullo viene sencillamente porque, en esa corta escena donde el interviene, entre varias cosas que le pregunta el personaje principal, le dice "Do you really believe in love?", a lo que responde literalmente con el alma "Si, totalmente". Fue de ese tipo de descubrimientos inesperados, que te toman desprevenidos y la meneada emocional estuvo fuera de registro en mi escala Ritcher, sencillamente por su sencillez y pureza. No es lo que dice, sino como lo dice más allá de las palabras.

A estas alturas de mi vida puedo decir que he visto seres como el, que hablan con el alma, capacidad que ciertamente todos podemos si queremos, solo que algunos lo hacen sin pensarlo. No me deja de impresionar como algo que no fue en vivo, a través de una pantalla y como una oración que nadie escucha y lanzada al firmamento sin retorno, me estremeció.

No es precisamente su obra de arte, sus creencias religiosas, su aparición en la peli o la peli en sí..., es su mirada, es su fe.


...y no sé qué más decir, por ahora (en serio, no se).

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miércoles, 11 de diciembre de 2013

 

Podcast Imprevisto No 1: Soledad vs Libertad

Como esta vez me dio pereza escribir, pues quise hablar. Aqui les paso el audio

(En Flash)
 
(en HTML5)
 



 Y ademas el link del trailer de la pelicula que menciono y recomiendo



Baci,
Jorge.

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jueves, 1 de agosto de 2013

 

Mirada nostálgica

(SP)

Mañana de otoño austral, debe haber sido una de esas cuando ya el frio comenzó a apretar, porque me recuerdo con abrigo y quizás hasta bufanda. En la parada de bus logro estar 10 minutos antes, esa vez la cama me dejo levantar y no me ofreció mucha comodidad. Mis manos se congelan fácilmente, logro a media calentarlas en los bolsillos; mientras espero me coloco los audífonos y activo el mp3 en modo aleatorio, aunque ya me lo sepa al derecho y al revés, entonces me relajo y me dejo llevar por los fenotipos ajenos. Con mis lentes de sol (en parte sensibilidad a la luz, en parte discreción) procedo a realizar mi escaneo habitual, ejemplo: ya llego el pana rubio de traje semi formal y gorra deportiva (ocultando algún mal corte de cabello, no se); también está la viejita asiática bajita y con su cabello nevado y por los hombros, que presumo no debe tener más de 85 y siempre le sonríe al conductor de turno, etc. Normalmente, cual cita eterna en una agenda, aquí se acostumbra siempre a tomar el bus a cierta hora, por ende veras casi siempre las mismas caras; he visto infinidades y ya muchos personajes me resultan conocidos, ver confluir en un bus descendientes de los cuatro puntos cardinales todos los días es algo memorable, cual hojear una revista de National Geographic. Tengo muchos de esos personajes a quienes les invento una historia para mi disfrute, realmente desde que tengo uso de razón tengo esa costumbre, pero esa mañana hubo alguien que me tomó por sorpresa: Ella.


Ese día cuando subí no le vi sino hasta sentarme en los últimos puestos, fue inevitable que mis ojos se anclaran en ella, su humanidad hace contraste en un país donde la mayoría son históricamente descendientes de europeos. Ese color chocolate oscuro, parejo y brillante según se ve en cara y brazos, tiene un tono único, muy bonito, ancestral. Aunque sus rasgos no son nada refinados, tampoco llegan a ser toscos, una belleza simple. Oh, lleva un coche de bebe, por eso está cerca del conductor; esa mañana no logre ver a la nena pero si las veces siguientes; mientras, ella iba vestida con un sobretodo color café y una bufanda estampada rojo y blanco; su cabello es corto y muy riso, me extraña que no lleve extensiones o algo así, pero la verdad no le queda mal, es hasta agradable verla natural. Entonces, vi sus ojos, pequeños y nostálgicos, fue como ver un pozo profundo de sensaciones. Su mirada se perdía la mayor parte del tiempo viendo la ventana, pensativa, lo que me lleva a especular mil historias sobre que hace aquí, desde hace cuánto, a que se dedica, pero más que todo a que se debe esa tristeza. Ese sentimiento a pesar de verse tenue en su actitud, la empapa toda como llovizna invisible, se me antoja pensar que por la ventana no ve Adelaide sino una llanura esteparia o un paisaje húmedo y ecuatorial, y en medio de ese paisaje hay cosas y gente que ya no están, o están muy lejos para devolverle la sonrisa. Me dejo llevar y la veo fijamente, se ve seria y ni le sonríe a la bebe ese día, hago empatía con esa sensación que debe tener algo de extrañar su terruño porque también lo siento, pero debe haber algo más, mucho más. Siguiendo los clichés que acompañan a los estereotipos insertados por defecto en nuestras neuronas, supongo que su vida ha sido marcada por rechazos, por trabajo duro, esa tristeza tiene muchos matices para ser solo gracias a despertarse con el pie equivocado. Me sorprende mirándole, de inmediato baje la mirada y fingí ver mi teléfono y espero unos momentos prudenciales para continuar mi chequeo, necesitaba más información porque su sencillez me abruma.

Ese día, como los siguientes, se baja en la misma parada que yo en Grote St, y ahora que recuerdo no me he fijado a donde se dirige luego, no quisiera pasarme de indiscreto. Ahora como tomo un bus 15 minutos más temprano, no la veo, pero las veces que si me retraso en salir de casa me toca esperar el de las 8, y casi siempre viene allí. Las últimas veces vi que sonreía un poco, todas para su bebe, sin mostrar sus dientes (nunca se los he visto), timidez quizás. Espero que haya encontrado más razones para sonreír aunque la nostalgia este tatuada en su alma con tinta indeleble, como la mía, indeleble pero algunas veces fuente inagotable de energía para continuar.

JLGQ, 01/08/13.

(you can find this article in English here)

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Nostalgic look

(EN)

Austral autumn morning, it had to be one of those when cold had getting stronger, because I remember myself with jacket and perhaps a scarf. I’ve arrived at the bus stop 10 minutes before, that time the bed allowed me to wake up and didn’t offer me more cosiness. My hands get freezing easily, I found getting warm in my pockets, meanwhile I put my earphones and turned on my mp3 player on random mode although I knew everything in it from A to Z, then I begin to relax myself and let me flow by the others’ phenotypes. With my sunglasses (part light sensitive eyes, part discreet) I proceed to realise my frequent scanning, e.g.: the blond dude with demi formal suit and sport cap has come (hiding some bad haircut, dunno); Also is the asian old & tiny lady with her snowy hair by her shoulders, I guess she has no more than 85 and always offers a smile to the bus driver, etc. Normally, like an eternal date on an agenda, here is usual to take the bus according a timetable, thus you’ll see always the same faces; I’ve seen a lot of and many characters are well known already, to see converge in a bus descendants from the four cardinal points every day is something remarkable, like to check a National Geographic magazine. I have many of these characters which I’ve created some background stories for my own enjoy, actually I have this tradition since I have memory, but that morning it was something that took me by surprise: her.



That day when I went up to, I didn’t see her until I took one of the last seats, was inevitable that my eyes dropped anchor her, her humanity make too much contrast in a country where the majority are European descendants. That dark chocolate colour, smoothly and shining as it can be presumed by her face and arms, has a unique value, very pretty, ancestral. Although her features weren’t refined at all, not become rough, just a simple beauty. Oh, she is carrying a baby coach, that’s why is close to the driver; I didn’t see the baby girl that morning but the next ones; meanwhile, she was wearing with a café overcoat and a stamped red and white scarf; her hair is short and very curly, I found strange that she is not using hair extensions or something similar but to be honest is not that bad, is even nicer to see her naturally. Then I saw her eyes, small and nostalgic, was like to see a deep well of sensations. Her look was lost most of the time looking outside by the window, meditative, which me made to speculate a thousand stories about why is she here?, when is she coming from?, what are she doing?, but after all, what’s the reason of her sadness?. That feeling despites to looks faint in her attitude, its soak her all like an invisible drizzle, seems to me that by the window is not watching Adelaide but a steppic plain land or a humid and equatorial landscape, and in the middle of this landscape there are things and people that aren’t anymore, or there are too far to giving her smile back. I let go then I see her steadily, she looks serious and she even smile to the baby that day, I’ve made empathy with that feeling which it should have something of homesick because I feel similar, but it has to be something more, much more. Following by the clichés with join the stereotypes by default on our neurons, I guess her life was marked by rejections, hard work, that sadness has many tones to be just because wake up with the wrong foot. She found me looking at her, suddenly I glanced down my eyes and pretending checking my pone then I wait some prudent moments to continue my checking, I was needed more information because her simplicity it was overwhelms.

That day, like the next ones, she drop off at the same bus stop as me at Grote St, and now that I remember I haven’t checked where she is going after, I won’t be more indiscreet. Because now I’m taking a 15 minutes earlier bus I can’t see her, but the times when I delay myself and must wait until 8, she is coming inside the bus most of times. Last times I saw she was smiling a little, all for her baby girl, without showing her teeth (never saw them), perhaps shyness. I hope she’d founded more reasons to smile even though nostalgia is tattooed on her soul, as on mine’s, indelible but also sometimes an endless source of energy to continue.

JLGQ, 01/08/13.

(puedes leer este articulo en Español aqui)

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martes, 25 de junio de 2013

 

Yo, “the cleaning guy”

Igualito a mi, verdad?
Y que estás haciendo allá?, Comenzaste a trabajar o estas estudiando?, y como es el trabajo?, ganas bien?..., son las eternas e inevitables preguntas que recibo de mis contactos y allegados por todos los medios posibles. Confieso haber evitado hablar del tema desde hace rato porque, seamos francos, como Venezolanos nos encanta criticar a vuelo de pájaro sin reparar en el trasfondo de las cosas, así como por pasatiempo mientras tomamos café o no tenemos nada mejor que hacer.

Cuando llegué estaba tal cual pajarito en grama, viendo hacia todos los lados posibles e intentando entender el sistema, el proceso, la “cuestión” australiana. Empezando porque tuve que reinventar mi resumen curricular para enviarlo por correo o montarlo en los websites como Seek, CarierOne, etc., ya que la manera de mostrar tus habilidades y destrezas es otro (y no es como te lo pinta Viva En Australia, no señor); también esas habilidades en cierta forma están por encima, no “donde” estudiaste o trabajaste sino “que” aprendiste. Aunque parecía fácil de entrada, no lo fue, tuve que hacer varias versiones hasta dar con la versión más aussie posible; igual eso no fue suficiente, porque luego me entero que ese resumen debe adaptarse según el puesto al cual estés postulándote, o sea, tu resumen curricular mutara más veces que un Pokemon al punto que podrías comenzar a odiarlo, en serio! (todavía no sé si el mío quedó como Pikachu, Charmander o el odiosito rosado con el micrófono que dormía a todo el mundo cuando cantaba y luego le rayaba las caras). Además de eso, el escuchar diferentes puntos de vista de los locales como de los inmigrantes como yo sobre lo que debía o no hacer para lograr una llamada y consecuente entrevista hasta cierto punto comenzó a estresarme, los primeros dos meses me tenían angustiado. Fui a algunas empresas a dejar el resumen personalmente, quienes si no estaban buscando personal te decían con sinceridad y de manera respetuosa que no era necesario que lo dejases (obviamente quede impactado por el civismo y practicidad); también envié por correo el resumen a varias empresas y headhunters (caza-talentos) mis distintas versiones: como Analista de Marketing, como Office Assistant, como General Assistant…

Bueno, pero ya va!, llegué a un punto que me dio risa porque me dije “puedes hacer otras cosas mientras tanto, ya lo has hecho antes!”. Sinceramente uno en Venezuela se malacostumbra a buscar trabajo solo en lo que estudiaste y da miedo explorar, claro, uno siempre quiere ir sobre seguro y escudarse/soportarse en lo que aprendiste mal que bien en la universidad y sacarle brillo a la paja de un título universitario, evitando así que alguna empresa se aprovechara de tu novatada y quisiera “sacarte la chicha” (uy, ahora que leo esa expresión me suena tan guarra/ordinaria, pero igual se queda). La cuestión es que cuando está en esas encrucijadas vivenciales pues no queda más que encomendarse a los poderes supremos posibles para que despejen en camino y una idea os ilumine. Fue nada más pensar en eso y a los días conversando con el que termino siendo mi actual jefe y pana, conseguí chamba como “cleaner”. Si, servicio de limpieza, dirigido más que todo a las residencias clase media y media alta de esta pequeña y prospera ciudad.

De buenas a primeras podría pensarse que es algo tipo doméstica, muchacha de servicio (de la vida, jijiji), así improvisado, pero nada más lejos de la realidad. En pocas palabras, es un servicio privado que ofrece mi jefe a manera de empresa personal, donde según las necesidades del cliente va a cierta hora del día y aspira, lava, seca y trapea todas las superficies posibles en un tiempo determinado según el tamaño de la casa; antes lo hacía él solo con ayuda ocasional, pero ahora le acompaño yo. Un promedio de 3 casas por día por 5 días a la semana me dejan muchas veces extenuado (pero en forma). Puedo decir que mi mente ha descansado y ahora puedo visualizar mejor los pasos a seguir en mi carrera profesional y he podido hacer cursos y pensar en nuevos estudios universitarios, porque obviamente este es un trabajo temporal; ya llevo 2 meses en esto y no niego que me he divertido mucho, ya hasta puedo hacer un pequeño libro sobre lo desordenados y hasta cochinos que pueden ser algunos de los “nobles” de este terruño, como también lo afortunados que son por vivir en este país y tener tantas oportunidades y no están lo suficientemente conscientes de ello, lo puedo asegurar. Y lo más importante, tener este trabajo me ha salvado de tener que depender que a CADIVI o cualquier otro medio que el gobiernito aquel se le ocurra inventar me pase migajas de mis ahorros devaluados (ya, fue el momento opositor del mes), porque si, con lo que gano no subsisto, vivo.

No quisiera que esta anécdota se tome como “vamos a botar el título a la basura y hacer lo primero que se nos ocurra”, no, esto es más bien un ejemplo de saber qué hacer y cómo hacerlo en momentos difíciles, donde debemos decidir y sacarle provecho a todo y no quedarse a la espera de algo parecido a lo que hacías en tu país, por aquello del que dirán; justamente uno de los valores de este país que celebro es que tengas el trabajo que tengas se te tratara con respeto y equidad, lo he sentido con los clientes hacia nosotros y la verdad que hay que vivirlo para entenderlo.

Justo hace rato un pana aussie con el que tenía tiempo sin hablar me confiesa que el proyecto que lo hizo mudarse de ciudad no resultó; cuando le dije que lo sentía mucho, me respondió que ciertamente shits happens y eso es una verdad suprema, como también es (lo que le dije) “recuerda que esa mierda sirve de abono para el futuro”. Por ahora, seguiré limpiando pocetas a velocidad crucero, mientras elaboro y planifico los siguientes pasos para mi futuro, lo cual es un trabajo en sí mismo y es fascinante.



Ci vediamo!,
JLGQ.

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viernes, 21 de junio de 2013

 

Música Divina @ St. Paul Cathedral

Estaba yo un día caminando por los Melbourne de la vida (hay algunos que acaban de reírse por como  acabo de decir esto, lo sé! #DomesticJoke #ChisteInterno), justo en un fin de semana “puente” a lo aussie, ya que el “Queen Day” seria el lunes siguiente, por lo que me fui por segunda vez a esa preciosa ciudad (del primer viaje les contare luego). Justamente una de las cosas que NO hice la primera vez fue la tradicional visita a una iglesia…, WHAT???, iglesia?..., si, si, calma!, que es por solo por cuestiones estéticas y arquitectónicas; ciertamente fui bautizado católico e hice la primera comunión, pero son esas cosas que uno no hace por decisión propia, por lo tanto no cuenta (tranquila, mami, sabes que creo en Dios…, a mi manera, pero creo). 

En fin, iba yo por Federation Square luego de venir de uno de mis nuevos Templos a los que rendiré presencia y tributo de ahora en adelante, a.k.a. National Gallery of Victoria, y me digo a mi mismo “mi mismo, que hacemos ahora?”, entonces veo en frente de mi nada más y nada menos que esto…


St. Paul Cathedral o Catedral de San Pablo es ciertamente uno de los iconos del centro de Melbourne; entonces, vengo yo entrando y veo los típicos letreritos impresos en carteleras informativas “pa’ver que hay”, y me encuentro uno algo “corta-nota” que decía algo así como que los visitantes eran bienvenidos a tomar las fotos y videos que quisieran, pero…tenían que pagar 5 $ si era foto o 10$ o 15$ si era video, no me acuerdo!, lo cierto que era plata y no, muy bonita y todo pero no, eso no era la exhibición de cuadros de Monet que venía de ver. Entonces, entra este ser pagano y “pichirre” (checar diccionario Venezolano-Español) a por lo menos grabar con la retina dicha edificación; muy bien cuidado, con vitrales muy bonitos y con ese ambiente que te invita a sentarte un ratico…claro, yo venía caminando desde hace rato y bueno, había calefacción. No vale, hablando en serio, muy pocas iglesias en la actualidad a las que he entrado tienen esa vibra de serenidad contagiosa, que en este caso era evidente. Que paso entonces?, pues que cuando vengo a sentarme y ver al infinito y más allá de mis pensamientos, suena esto:


Tal cual como dijo mi mamá, “eso fue que los ángeles dijeron aleluya entro este ateo a este recintooooo!!!”; ni cortas ni perezosas mis glándulas lacrimales se desparramaron, no hay otro termino, mientras el coro de la iglesia practicaba ya que se encontraba prácticamente vacía en ese momento. Y como no podía tomar fotos y no me iba a poner tipo paparazzi a tomarlas sin que nadie lo notara pues apele por el reproductor MP3 que me acompañaba y a grabar!. 

Que porque llore?, pues porque recordé mi país, mi cultura, y aunque no sea seguidor del Catolicismo pues tiene sus cosas bonitas, como la música y la arquitectura, punto. Y si, también entre en la iglesia que está en Victoria Square en Adelaide, la primera mañana que salí solo a caminar, pero en esa no había ningún coro practicando. 

Curiosamente he notado que, Adelaide a pesar de ser llamada “La Ciudad de las Iglesias” (porque hay por carajazo, pequeñas y grandes), casi siempre están cerradas. No he visto que tal será los Domingos, casi siempre estoy durmiendo a esas horas. :-P  

JLGQ.

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jueves, 20 de junio de 2013

 

Instagram de mis amores

Desde que tengo un telefono Android fue inevitable no caer en las manos de esta app, aqui les paso el link a mi perfil:

http://instagram.com/jorgeluisgq

Y como buen "fiebruo", tomo foto de muchas cosas a cada rato, de donde este, de lo que como, etc., asi que pilas! ;)

(si alguien sabe como insertar Instagram en Blogger, se los agradecere).

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miércoles, 19 de junio de 2013

 

#YoHeLeído: Zodiaco, de Aitor Villafranca.

Un dia hace tiempo atrás, en esos accidentales avistamientos que uno tiene en Twitter y que a la final valen la pena (muy, muy pocos), no sé si fue una de las famosas sugerencias de la red social o un RT de alguno de mis followings que me llevo a conocer a este señor muy bien portado que, con su blog y luego con su libro, me dejo asombrado y con hambre, mucha hambre.

Durante este tiempo y de seguirle por Twitter y Facebook, participar en esas “cosechas” de palabras para los relatos que eventualmente nos entrega en su blog y haber intercambiado uno que otro tweet, sentía que leer los relatos (que muy seguramente serán parte de algún libro que los recopile, por favor Aitor, di que sí) no era suficiente, tenía que leer el bendito libro, Zodiaco; fue lo primero que vi cuando entre a su website, pero el estar en ese momento en Venezuela y tener que pensar bien en que usar el absurdo cupo de dólares para compras por internet que limita el gobierno, te hace priorizar en que gastar o invertir, igual la idea estaba sembrada y sabia que hasta que no lo comprara no me quedaría tranquilo.

Aitor Villafranca
Ya en Cangurolandia pienso “oh!, ahora puedo comprar como, cuanto y me de la gana por internet”(y me alcance la plata), entonces como ya me había comprado mi E-book reader, que mejor manera de estrenarlo que leyendo algo tan ansiado, no?. Bueno, resulta que luego que lo compro no puedo copiarlo al E-book porque está configurado para no ser copiado (debí hacer la compra directamente desde el dispositivo y no desde la laptop, error de principiante); incluso me comunico personalmente con Aitor para ver que me puede sugerir que haga con mi dispositivo y hasta se ofrece a intentar ayudarme, pero no, yo no podía esperar. En fin, eso no me detuvo y no me la leí, me la tragué!, por mas que hice pausas estratégicas con días de por medio.

En general puedo decir que (sin caer en spoilers, tranquilos) es una historia muy amena, estresante eso si, que te hace sentir casi en carne propia como Leo, un pobre muchacho a la deriva en un mar de cotidianidad  y recuerdos de cama que comenzaban a oler a comida pasada y no comestible, a karma sexual mal pagado; sin saberlo se ve sumergido en un delirio muy a los Hitchcock (no sé ustedes pero para mí lo es, ya verán) donde esos errores, desidia, los amoríos abandonados a medio camino en su pasado y el anhelo/recuerdo/obsesión con su Virginia logran materializarse en un escenario atemporal que puede terminar de devorarlo; todo esto aderezado de una manera muy juguetona con la simbología zodiacal, cuya parodia nos sirve de hilo conductor durante toda la trama hasta su caluroso desenlace; y el gato, muy, muy “gato”, personaje clave al cual amaremos y odiaremos al mismo tiempo (como siempre con los gatos, siempre). Ni muy larga ni corta, en su total y justa medida, me hizo ser el propio Leo y vivir (y recordar) sus temores y enfrentar a ese otro yo que puede ofrecer muchos caminos, la mayoría sin salida. Tomar decisiones: arriesgarse, olvidar, perdonar, entregarse al calor de las vísceras contrastando con señales metafísicas que nos ofrece la vida y muchas veces no queremos o podemos prestarle la atención debida, para cambiar o dejarse llevar fatalmente por la ola final, es lo que nos ofrece Zodiaco, una obra totalmente recomendable y buena lectura de fin de semana, unas vacaciones cortas o para llenar esos momentos de tedio que todos tenemos en nuestras rutinas, porque esta historia hace que tu cerebro pinte todo un decorado imaginario muy movido, por lo que aburrida no será jamás. 

Aitor, sé que estás en tu segundo libro, pues vamos!, que la mesa sigue servida esperando el segundo plato. ;)

(Pueden ubicar Zodiaco en www.todoebook.com y también en Amazon, tanto para la compra en físico como en versión digital)

Y si ya has leído Zodiaco, cuéntame que tal te pareció?...

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Para comprar su libro: 
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