(The Unexpected Chronicle)
Bitacora de vuelo de un espiritu Venezolano en su andar por las Antipodas / Flight logbook of a Venezuelan spirit in his walk by the Antipodes.
(Spanish/English)
lunes, 10 de marzo de 2014
Horizontes
Horizontes (lo dibuje en el 2000)
Sigo llevando exceso de equipaje en el espíritu, parece tarea de nunca acabar el tener que organizar el desastre antiguo, ese que se deja para mañana. Me he lanzado al vacío un par de veces, no ha sido suficiente ni lo será, todavía hay piezas faltantes.
Cuando niño (no pediré disculpas por hacer tantas referencias a mi niñez, época dorada), soñaba ser muchas cosas que, aunque ahora soy, todavía son invisibles, intangibles, incluso para mí. No me prepare para pintar, ni volar, ni dibujar mapas, ni crear historias, ni diseñar edificios; en cambio, me prepare para algo "temporal" que me dio herramientas, sí, pero para los motores erróneos.
Llegan momentos donde debes decidir qué hacer para que el conjuro de invisibilidad se acabe, ir derrumbando poco a poco las paredes de ese laberinto labrado a pulso de temores. No es suficiente pronunciar el verbo, necesitas escuchar los ladrillos caer, explotar, para poder creer (te).
Entonces te das cuenta que las fundaciones de ese laberinto eres tú, necesitas derrumbarte, abrirte en canal, desmoronarte..., tienes (tengo) miedo de los (mis propios) miedos.
Con el miedo en ambos lados de la ecuación, debería ser fácil anularse, al parecer.
Ya no hay que esperar que la lancha se divise en el horizonte, habrá que nadar, así el agua este fría. Eso si, sabiendo a donde quieres llegar.
Anoche fui a un Stand-up Comedy durante el actual Adelaide Fringe Festival, durante el cual Iván (el comediante) en una de sus bromas hace referencia a una realidad que parece sencilla, decía que se sentía feliz de vivir en un país como Australia porque podía conocer a personas vegetarianas y veganas, quienes a su juicio son personas que siguen esa dieta por decisión propia, mientras que en Latinoamérica, específicamente Venezuela, "uno come lo que consigue en el súper" y ya.
No es para criticar la dieta de unos u otros en el (mal) llamado "1er mundo" ni mucho menos, es simplemente para, usando el un humor como herramienta, explicarle al mundo que es un privilegio el escoger entre muchas opciones para hacer un simple mercado y que comer por el resto de tu vida. Muchas cosas se dan por sentado cuando naces dentro de una cultura, tanto que no las notas cuando solo las ves desde fuera. Confieso que, al poco tiempo de llegar aquí pude darme cuenta de esa "ceguera" que sufren muchos inmersos en su propia cultura y que no les pica la curiosidad en ver más allá de sus límites personales e históricos.
Nosotros, los venezolanos, a pesar de toda la crisis en que estamos inmersos desde hace más de 15 años y sabemos que la corrupción es un cáncer instalado en nuestros códigos sociales, también hemos sido víctimas de esa ceguera. No hablo de nuestras "riquezas", naturales o no, o tradiciones antiguas que aparecen la mayoría en los libros de historia y que ya casi nadie lee ni conoce, ni mucho menos el carácter "bochinchero" del que muchos se ufanan. El ser venezolano, el ser Latino, nos dota inevitablemente de unos sentimientos y capacidad de crear lazos increíbles con nuestros seres queridos, así como también la capacidad de adaptación y de aprovechar al máximo los recursos que tenemos a mano para subsistir. Sé que jamás extrañaré el extremo bullicio ni el desorden ni la rumba ni la bebedera de cania, jamás, jamás. Lo único que extraño es mi familia, mis amigos, mis sabores y mis paisajes, y eso uno se lo trae en el alma bien incrustado, y poco a poco te das cuenta que lo vas esparciendo en todo lo que haces, sin querer queriendo o realmente a propósito, se lo muestras a los habitantes locales. A veces al escuchar a algún local quejarse por los servicios, productos o políticas locales, me provoca decirles "please don't say more bullshit" y date con una piedra en los dientes, tienes el poder de elegir lo que quieres ser, como vivir, que comer, sin miedos, puedes crecer. Se los digo y me lo digo, porque ese poder lo tenemos todos, independientemente donde se viva. Como me hubiese gustado haber sentido eso estando en mi tierra, quizás mi historia habría sido un poco distinta (solo un poco, ya que los errores también ayudan a crecer).
Un año y un día después
de mi llegada, todo es lo que no esperaba, cosa que no es buena ni mala, solo
distinta.
Luego de llegar
del trabajo, salí a comprar algunos víveres al súper, a unas cuadras de aquí.
La temperatura es agradable, por los 22 grados me imagino, el sol no está muy
fuerte y hay brisa; esta semana no se parece en nada a la semana de mi llegada,
aquella era calurosa además de mi jet-lag que lo multiplicaba todo: el
cansancio, las expectativas, los miedos.
Mi percepción
sobre Australia, sobre su gente, su cultura, ha cambiado. Nada se compara a ver
las cosas desde dentro, y sé que todavía me falta mucho por ver y experimentar.
Algo que me queda muy claro de todo esto es que, sin importar tu background
cultural, los humanos son iguales en todos lados: siempre con razones para
quejarse, para encontrar defectos, para sentirse infelices y no ver todo lo
bueno que tienen a su alcance. Por supuesto, yo también me incluyo en ese
grupo, aunque a veces no quiera ser humano.
He visto más de
365 atardeceres en esta isla continente, muchos han sido preciosos y únicos, y
aunque suene ilógico y extraño, a veces se me olvida que los vi y los retrate,
no recuerdo el efecto que causaron en mí en su corta existencia..., entonces
veo uno nuevamente, recibo otra vez mi dosis.
Este periodo fue
la prueba, 365 días de exploración y conquista, terrenos desconocidos y
lenguajes extraños que ahora son mi rutina. Ahora, solo me llega el eco sordo
de una tristeza desde mi tierra y la incertidumbre que a todos los nacidos en
Venezuela se les ha contagiado como un virus, mutante y desgraciado.
Incertidumbre de cuando veré a mis seres queridos de nuevo, lo único que
realmente me importa.
Y si hablamos de
lo sonado, lo que deseaba hace un año, ha cambiado..., más que cambiado,
mejorado, incluso he descubierto nuevos sueños, más infinitos. Por supuesto,
siguen también uno que otro fantasma, pero ya solo quedan pocos en comparación
con épocas anteriores.
Ya comenzó el
segundo año, del que tengo la certeza me sorprenderá aún más.
Este nuevo comienzo en mi pasatiempo blogger ha sido algo accidentado, mucho mas para mi gusto. He hecho los intentos de tener fines de semana para sólo enfocarme en desahogar mis ideas pero siempre hay algo o alguien que me hace darle prioridad a otras cosas, y a la final la idea que tenía se vuelve de nuevo difusa, allá en mi constelación personal.
Ahora escribo directo desde mi correo, aunque será menos elaborado y quizás sin imágenes, intentaré hacerlo lo mejor posible.
Para no sentir que me voy nuevamente con las manos vacías, aquí les paso esta página: AdsoftheWorld, un banco de imágenes, vídeos, y demás spotspublicitarios de todo el mundo, excelente biblioteca para asombrarnos, ver como el resto del mundo se expresa y se comunica, saber y darse cuenta que existe mundo mas allá de las revoluciones chimbas y medios saturados de política y depresión colectiva.
Y para colmo, el que iba a ser mi ayudante tecnológico, mi teléfono SonyEricsson K510i decide no ser compatible con mi laptop, por mas que busco horas online actualizar el driver de conectividad. he tomado varias fotos interesantes sobre la cotidianidad en mi ciudad de trabajo, Maracay, pero por lo visto tampoco tengo suerte allí. Quedarán almacenadas para otra ocasión.