(The Unexpected Chronicle)
Bitacora de vuelo de un espiritu Venezolano en su andar por las Antipodas / Flight logbook of a Venezuelan spirit in his walk by the Antipodes.
(Spanish/English)
lunes, 10 de marzo de 2014
Horizontes
Horizontes (lo dibuje en el 2000)
Sigo llevando exceso de equipaje en el espíritu, parece tarea de nunca acabar el tener que organizar el desastre antiguo, ese que se deja para mañana. Me he lanzado al vacío un par de veces, no ha sido suficiente ni lo será, todavía hay piezas faltantes.
Cuando niño (no pediré disculpas por hacer tantas referencias a mi niñez, época dorada), soñaba ser muchas cosas que, aunque ahora soy, todavía son invisibles, intangibles, incluso para mí. No me prepare para pintar, ni volar, ni dibujar mapas, ni crear historias, ni diseñar edificios; en cambio, me prepare para algo "temporal" que me dio herramientas, sí, pero para los motores erróneos.
Llegan momentos donde debes decidir qué hacer para que el conjuro de invisibilidad se acabe, ir derrumbando poco a poco las paredes de ese laberinto labrado a pulso de temores. No es suficiente pronunciar el verbo, necesitas escuchar los ladrillos caer, explotar, para poder creer (te).
Entonces te das cuenta que las fundaciones de ese laberinto eres tú, necesitas derrumbarte, abrirte en canal, desmoronarte..., tienes (tengo) miedo de los (mis propios) miedos.
Con el miedo en ambos lados de la ecuación, debería ser fácil anularse, al parecer.
Ya no hay que esperar que la lancha se divise en el horizonte, habrá que nadar, así el agua este fría. Eso si, sabiendo a donde quieres llegar.
Anoche fui a un Stand-up Comedy durante el actual Adelaide Fringe Festival, durante el cual Iván (el comediante) en una de sus bromas hace referencia a una realidad que parece sencilla, decía que se sentía feliz de vivir en un país como Australia porque podía conocer a personas vegetarianas y veganas, quienes a su juicio son personas que siguen esa dieta por decisión propia, mientras que en Latinoamérica, específicamente Venezuela, "uno come lo que consigue en el súper" y ya.
No es para criticar la dieta de unos u otros en el (mal) llamado "1er mundo" ni mucho menos, es simplemente para, usando el un humor como herramienta, explicarle al mundo que es un privilegio el escoger entre muchas opciones para hacer un simple mercado y que comer por el resto de tu vida. Muchas cosas se dan por sentado cuando naces dentro de una cultura, tanto que no las notas cuando solo las ves desde fuera. Confieso que, al poco tiempo de llegar aquí pude darme cuenta de esa "ceguera" que sufren muchos inmersos en su propia cultura y que no les pica la curiosidad en ver más allá de sus límites personales e históricos.
Nosotros, los venezolanos, a pesar de toda la crisis en que estamos inmersos desde hace más de 15 años y sabemos que la corrupción es un cáncer instalado en nuestros códigos sociales, también hemos sido víctimas de esa ceguera. No hablo de nuestras "riquezas", naturales o no, o tradiciones antiguas que aparecen la mayoría en los libros de historia y que ya casi nadie lee ni conoce, ni mucho menos el carácter "bochinchero" del que muchos se ufanan. El ser venezolano, el ser Latino, nos dota inevitablemente de unos sentimientos y capacidad de crear lazos increíbles con nuestros seres queridos, así como también la capacidad de adaptación y de aprovechar al máximo los recursos que tenemos a mano para subsistir. Sé que jamás extrañaré el extremo bullicio ni el desorden ni la rumba ni la bebedera de cania, jamás, jamás. Lo único que extraño es mi familia, mis amigos, mis sabores y mis paisajes, y eso uno se lo trae en el alma bien incrustado, y poco a poco te das cuenta que lo vas esparciendo en todo lo que haces, sin querer queriendo o realmente a propósito, se lo muestras a los habitantes locales. A veces al escuchar a algún local quejarse por los servicios, productos o políticas locales, me provoca decirles "please don't say more bullshit" y date con una piedra en los dientes, tienes el poder de elegir lo que quieres ser, como vivir, que comer, sin miedos, puedes crecer. Se los digo y me lo digo, porque ese poder lo tenemos todos, independientemente donde se viva. Como me hubiese gustado haber sentido eso estando en mi tierra, quizás mi historia habría sido un poco distinta (solo un poco, ya que los errores también ayudan a crecer).
No la recuerdo, esa carta en papel, escrita a mano o impresa, con mensajes solo para mi. Podria revisar en mi "caja de cartas", una caja de zapatos que elegi para guardar ese tipo de tesoros, pero esa esta un poco lejos, solo a doce mil kilometros o mas desde aqui (nota mental: traerme algunas cuando vaya de visita).
El otro dia que recibi facturas de telefono y la "invitacion" del banco a sacarme una tarjeta de credito (es decir, a ponerte solito la soga al cuello), fue entonces que cai en cuenta que tengo anios sin saber lo que es escribir o recibir una carta. Ya eso no se usa, mucha gente siquiera ha enviado una en su vida. Y para que? teniendo internet puedes escribir un "imeiiil", pero la verdad es que hace anios que tampoco recibo un email que no sea publicidad, cadena o algun mensaje impersonal o grupal. Pero, una carta, asi como las de antanio, nada que ver.
Recuerdo la epoca en que, siendo un adolescente, comence a usar Internet con aquel estruendoso modem y los servidores arcaicos. Me di trancazos hasta entender como conseguir con quien hablar, a quien escribirle. Cualquier excusa era buena: algun correo para algun periodista que escribio un articulo que lei en prensa o revista que me gustase, o algun programa de television y radio. Sin embargo, viendo en retrospectiva unos anios antes de eso, recuerdo que tenia la costumbre de cartearme con una vecina, Sofia, quien se habia mudado a Caracas luego de toda una infancia compartida en tardes de bicicleta o en pandilla con el resto de chamitos de la cuadra. En las cartas nos contabamos como ibamos al final del bachillerato, como estaban nuestros respectivos vecindarios y cualquier otra cosa que se nos ocurriese. Ipostel, el servicio postal venezolano jamas ha sido ejemplar en su obrar, por lo que las cartas duraban semanas en llegar entre Caracas y Valencia. Apenas alguien en mi casa decia "Te llego correspondencia", yo sentia una emocion inexplicable en recibir un papel escrito, el que fuese dirigido a mi lo hacia la vaina mas arrecha del mundo. Tambien tenia otra costumbre con la unica "novia" que tuve, Carla, de escribirnos cartas asi nos vieramos todos los dias en el liceo, hablaramos por telefono y pasaramos las tardes juntos. Las cartas no eran de amor nada mas, eran de "filosofadas" donde nos confesabamos lo que queriamos cada quien para su vida, nuestras angustias propias de la epoca y cualquier otra tonteria..., ah!, por supuesto, cuando me aventuraba a escribir algun poema o relato, pues se lo enviaba.
Luego con Internet no recuerdo como, llegue a contactar personas para ser PenPal, amigos por correspondencia. Recuerdo haber contactado a una chica en Cordoba (Argentina) y a un chico en las islas Baleares. Eso ya era otro nivel, porque eran desconocidos, y uno por defecto refleja en esas cartas lo mejor de si, lo que desea que la gente conozca. Fue interesante mientras duro, pero al final fue una practica pasajera. Obviamente que las redes sociales y los Smartphones joden la cuestion, todo es un mensaje breve, un emoticon. Si, es divertido, pero no es lo suficientemente magico.
Intente hacerlo por medio del correo electronico, con algunos amigos; fue algo que duro algunos anios a manera esporadica, pero entonces llego Facebook y Whatsapp y listo, murio el amor.
Cuando recibes una carta de un amigo o un familiar, es como recibir parte de esa persona, el tiempo que le dedico a escribir la carta, sus errores ortograficos o gramaticales, la tinta que uso para escribirla, el sobre, etc., todo es parte del mensaje. Y si la carta viene acompanada con alguna foto, postal o cualquier detallito, el alma de la carta explota en tu cabeza y vuelas.
Debe ser porque conozco el poder de la palabra escrita que me encanta eso, el ritual de la correspondencia, de crear algo unico e irrepetible para que lo reciba otra persona y lo conserve (y que el estimulo sea suficiente para que te responda, claro). Diran "bueno pero si quieres recibir algo, quizas debas tu enviar primero", y ese es el problema, que soy yo siempre el que empieza esa clase de cosas, pareciera que nadie tiene esa iniciativa. Si googleas "PenPal" encontraras sitios web dedicados a reunir personas que gustan de eso, la cuestion es hacer un buen match. Y no se si es porque soy latino, pero la idea de compartir mi direccion postal con un extranio todavia no me es facil. Quizas me abra un apartado postal, no se.
Te escribo una carta?, Me escribes una tu primero?, de que hablariamos?..., dejame lanzar los dados al azar a ver que sale. ;-)
No sé qué haría sin ellas. Obvio que muchos lo logran, muy a su pesar, y agudizar sus otros medios y sentidos pero..., no, no podría. Estos días han estado algo adoloridas del trabajo físico, del constante ajetreo casi robótico, para no pensar, pero igual se termina pensando y el doble!.
No debo maltratarlas, pero soy consciente que necesitan disciplina, propósito. Que pendejo, no?, todo eso no debe ser para ellas, debe ser para el que manda, el que está en la azotea, ese que de ser una ciudad se llamaría Procastinationwood y tendría un letrero bien grande a lo largo de sus colinas. Al final tampoco es culpa del esponjoso que vive en el penthouse de mi contenedor de carne y hueso (y vísceras, sangre, sudor y demás humanidades), es el conductor, el etéreo e indescriptible. Y no es razón buscar la culpa, nunca es buen vehículo ni bandera a favor o en contra.
Igual, ellas terminan siendo la extensión del deseo, de la idea, la fuente que esculpe los verbos y versos en las mentes ajenas.
En fin, este día comenzó recibiendo en mis manos un ejemplar de un libro que había comprado hace poco (del cual hablare en otro post, debo leerlo primero). Dije que me lo trajo la cigüeña literaria porque se, es un hijo bien querido de su creador, un soñador como yo, solo que el ya comenzó a procrear. Su tapa blanda y rosada, sus ciento noventa y seis páginas, su impresión sencilla y justa, me ha enamorado. Es bello enamorarse de las ideas, de lo sublime, ese click que desabotona un suspiro y una sonrisa de eterno niño.
Y la energía, es imaginación que se disemina fractal y orgánica, corriendo por mis pasillos internos, esperando que mis manos sueltas rayen el papel.
Un año y un día después
de mi llegada, todo es lo que no esperaba, cosa que no es buena ni mala, solo
distinta.
Luego de llegar
del trabajo, salí a comprar algunos víveres al súper, a unas cuadras de aquí.
La temperatura es agradable, por los 22 grados me imagino, el sol no está muy
fuerte y hay brisa; esta semana no se parece en nada a la semana de mi llegada,
aquella era calurosa además de mi jet-lag que lo multiplicaba todo: el
cansancio, las expectativas, los miedos.
Mi percepción
sobre Australia, sobre su gente, su cultura, ha cambiado. Nada se compara a ver
las cosas desde dentro, y sé que todavía me falta mucho por ver y experimentar.
Algo que me queda muy claro de todo esto es que, sin importar tu background
cultural, los humanos son iguales en todos lados: siempre con razones para
quejarse, para encontrar defectos, para sentirse infelices y no ver todo lo
bueno que tienen a su alcance. Por supuesto, yo también me incluyo en ese
grupo, aunque a veces no quiera ser humano.
He visto más de
365 atardeceres en esta isla continente, muchos han sido preciosos y únicos, y
aunque suene ilógico y extraño, a veces se me olvida que los vi y los retrate,
no recuerdo el efecto que causaron en mí en su corta existencia..., entonces
veo uno nuevamente, recibo otra vez mi dosis.
Este periodo fue
la prueba, 365 días de exploración y conquista, terrenos desconocidos y
lenguajes extraños que ahora son mi rutina. Ahora, solo me llega el eco sordo
de una tristeza desde mi tierra y la incertidumbre que a todos los nacidos en
Venezuela se les ha contagiado como un virus, mutante y desgraciado.
Incertidumbre de cuando veré a mis seres queridos de nuevo, lo único que
realmente me importa.
Y si hablamos de
lo sonado, lo que deseaba hace un año, ha cambiado..., más que cambiado,
mejorado, incluso he descubierto nuevos sueños, más infinitos. Por supuesto,
siguen también uno que otro fantasma, pero ya solo quedan pocos en comparación
con épocas anteriores.
Ya comenzó el
segundo año, del que tengo la certeza me sorprenderá aún más.
Mañana de otoño austral, debe haber sido una de esas cuando ya el frio comenzó a apretar, porque me recuerdo con abrigo y quizás hasta bufanda. En la parada de bus logro estar 10 minutos antes, esa vez la cama me dejo levantar y no me ofreció mucha comodidad. Mis manos se congelan fácilmente, logro a media calentarlas en los bolsillos; mientras espero me coloco los audífonos y activo el mp3 en modo aleatorio, aunque ya me lo sepa al derecho y al revés, entonces me relajo y me dejo llevar por los fenotipos ajenos. Con mis lentes de sol (en parte sensibilidad a la luz, en parte discreción) procedo a realizar mi escaneo habitual, ejemplo: ya llego el pana rubio de traje semi formal y gorra deportiva (ocultando algún mal corte de cabello, no se); también está la viejita asiática bajita y con su cabello nevado y por los hombros, que presumo no debe tener más de 85 y siempre le sonríe al conductor de turno, etc. Normalmente, cual cita eterna en una agenda, aquí se acostumbra siempre a tomar el bus a cierta hora, por ende veras casi siempre las mismas caras; he visto infinidades y ya muchos personajes me resultan conocidos, ver confluir en un bus descendientes de los cuatro puntos cardinales todos los días es algo memorable, cual hojear una revista de National Geographic. Tengo muchos de esos personajes a quienes les invento una historia para mi disfrute, realmente desde que tengo uso de razón tengo esa costumbre, pero esa mañana hubo alguien que me tomó por sorpresa: Ella.
Ese día cuando subí no le vi sino hasta sentarme en los últimos puestos, fue inevitable que mis ojos se anclaran en ella, su humanidad hace contraste en un país donde la mayoría son históricamente descendientes de europeos. Ese color chocolate oscuro, parejo y brillante según se ve en cara y brazos, tiene un tono único, muy bonito, ancestral. Aunque sus rasgos no son nada refinados, tampoco llegan a ser toscos, una belleza simple. Oh, lleva un coche de bebe, por eso está cerca del conductor; esa mañana no logre ver a la nena pero si las veces siguientes; mientras, ella iba vestida con un sobretodo color café y una bufanda estampada rojo y blanco; su cabello es corto y muy riso, me extraña que no lleve extensiones o algo así, pero la verdad no le queda mal, es hasta agradable verla natural. Entonces, vi sus ojos, pequeños y nostálgicos, fue como ver un pozo profundo de sensaciones. Su mirada se perdía la mayor parte del tiempo viendo la ventana, pensativa, lo que me lleva a especular mil historias sobre que hace aquí, desde hace cuánto, a que se dedica, pero más que todo a que se debe esa tristeza. Ese sentimiento a pesar de verse tenue en su actitud, la empapa toda como llovizna invisible, se me antoja pensar que por la ventana no ve Adelaide sino una llanura esteparia o un paisaje húmedo y ecuatorial, y en medio de ese paisaje hay cosas y gente que ya no están, o están muy lejos para devolverle la sonrisa. Me dejo llevar y la veo fijamente, se ve seria y ni le sonríe a la bebe ese día, hago empatía con esa sensación que debe tener algo de extrañar su terruño porque también lo siento, pero debe haber algo más, mucho más. Siguiendo los clichés que acompañan a los estereotipos insertados por defecto en nuestras neuronas, supongo que su vida ha sido marcada por rechazos, por trabajo duro, esa tristeza tiene muchos matices para ser solo gracias a despertarse con el pie equivocado. Me sorprende mirándole, de inmediato baje la mirada y fingí ver mi teléfono y espero unos momentos prudenciales para continuar mi chequeo, necesitaba más información porque su sencillez me abruma.
Ese día, como los siguientes, se baja en la misma parada que yo en Grote St, y ahora que recuerdo no me he fijado a donde se dirige luego, no quisiera pasarme de indiscreto. Ahora como tomo un bus 15 minutos más temprano, no la veo, pero las veces que si me retraso en salir de casa me toca esperar el de las 8, y casi siempre viene allí. Las últimas veces vi que sonreía un poco, todas para su bebe, sin mostrar sus dientes (nunca se los he visto), timidez quizás. Espero que haya encontrado más razones para sonreír aunque la nostalgia este tatuada en su alma con tinta indeleble, como la mía, indeleble pero algunas veces fuente inagotable de energía para continuar.
Austral autumn morning, it had to be one of those when cold had getting stronger, because I remember myself with jacket and perhaps a scarf. I’ve arrived at the bus stop 10 minutes before, that time the bed allowed me to wake up and didn’t offer me more cosiness. My hands get freezing easily, I found getting warm in my pockets, meanwhile I put my earphones and turned on my mp3 player on random mode although I knew everything in it from A to Z, then I begin to relax myself and let me flow by the others’ phenotypes. With my sunglasses (part light sensitive eyes, part discreet) I proceed to realise my frequent scanning, e.g.: the blond dude with demi formal suit and sport cap has come (hiding some bad haircut, dunno); Also is the asian old & tiny lady with her snowy hair by her shoulders, I guess she has no more than 85 and always offers a smile to the bus driver, etc. Normally, like an eternal date on an agenda, here is usual to take the bus according a timetable, thus you’ll see always the same faces; I’ve seen a lot of and many characters are well known already, to see converge in a bus descendants from the four cardinal points every day is something remarkable, like to check a National Geographic magazine. I have many of these characters which I’ve created some background stories for my own enjoy, actually I have this tradition since I have memory, but that morning it was something that took me by surprise: her.
That day when I went up to, I didn’t see her until I took one of the last seats, was inevitable that my eyes dropped anchor her, her humanity make too much contrast in a country where the majority are European descendants. That dark chocolate colour, smoothly and shining as it can be presumed by her face and arms, has a unique value, very pretty, ancestral. Although her features weren’t refined at all, not become rough, just a simple beauty. Oh, she is carrying a baby coach, that’s why is close to the driver; I didn’t see the baby girl that morning but the next ones; meanwhile, she was wearing with a café overcoat and a stamped red and white scarf; her hair is short and very curly, I found strange that she is not using hair extensions or something similar but to be honest is not that bad, is even nicer to see her naturally. Then I saw her eyes, small and nostalgic, was like to see a deep well of sensations. Her look was lost most of the time looking outside by the window, meditative, which me made to speculate a thousand stories about why is she here?, when is she coming from?, what are she doing?, but after all, what’s the reason of her sadness?. That feeling despites to looks faint in her attitude, its soak her all like an invisible drizzle, seems to me that by the window is not watching Adelaide but a steppic plain land or a humid and equatorial landscape, and in the middle of this landscape there are things and people that aren’t anymore, or there are too far to giving her smile back. I let go then I see her steadily, she looks serious and she even smile to the baby that day, I’ve made empathy with that feeling which it should have something of homesick because I feel similar, but it has to be something more, much more. Following by the clichés with join the stereotypes by default on our neurons, I guess her life was marked by rejections, hard work, that sadness has many tones to be just because wake up with the wrong foot. She found me looking at her, suddenly I glanced down my eyes and pretending checking my pone then I wait some prudent moments to continue my checking, I was needed more information because her simplicity it was overwhelms.
That day, like the next ones, she drop off at the same bus stop as me at Grote St, and now that I remember I haven’t checked where she is going after, I won’t be more indiscreet. Because now I’m taking a 15 minutes earlier bus I can’t see her, but the times when I delay myself and must wait until 8, she is coming inside the bus most of times. Last times I saw she was smiling a little, all for her baby girl, without showing her teeth (never saw them), perhaps shyness. I hope she’d founded more reasons to smile even though nostalgia is tattooed on her soul, as on mine’s, indelible but also sometimes an endless source of energy to continue.
Y que estás haciendo allá?, Comenzaste
a trabajar o estas estudiando?, y como es el trabajo?, ganas bien?..., son las eternas e inevitables preguntas
que recibo de mis contactos y allegados por todos los medios posibles. Confieso
haber evitado hablar del tema desde hace rato porque, seamos francos, como
Venezolanos nos encanta criticar a vuelo de pájaro sin reparar en el trasfondo
de las cosas, así como por pasatiempo mientras tomamos café o no tenemos nada
mejor que hacer.
Cuando llegué estaba tal cual pajarito en grama, viendo hacia todos los
lados posibles e intentando entender el sistema, el proceso, la “cuestión”
australiana. Empezando porque tuve que reinventar mi resumen curricular para
enviarlo por correo o montarlo en los websites como Seek, CarierOne, etc., ya
que la manera de mostrar tus habilidades y destrezas es otro (y no es como te
lo pinta Viva En Australia, no
señor); también esas habilidades en cierta forma están por encima, no “donde”
estudiaste o trabajaste sino “que” aprendiste. Aunque parecía fácil de entrada,
no lo fue, tuve que hacer varias versiones hasta dar con la versión más aussie posible; igual eso no fue
suficiente, porque luego me entero que ese resumen debe adaptarse según el
puesto al cual estés postulándote, o sea, tu resumen curricular mutara más
veces que un Pokemon al punto que podrías comenzar a odiarlo, en serio!
(todavía no sé si el mío quedó como Pikachu, Charmander o el odiosito rosado
con el micrófono que dormía a todo el mundo cuando cantaba y luego le rayaba
las caras). Además de eso, el escuchar diferentes puntos de vista de los
locales como de los inmigrantes como yo sobre lo que debía o no hacer para
lograr una llamada y consecuente entrevista hasta cierto punto comenzó a
estresarme, los primeros dos meses me tenían angustiado. Fui a algunas empresas
a dejar el resumen personalmente, quienes si no estaban buscando personal te
decían con sinceridad y de manera respetuosa que no era necesario que lo
dejases (obviamente quede impactado por el civismo y practicidad); también envié
por correo el resumen a varias empresas y headhunters (caza-talentos) mis
distintas versiones: como Analista de Marketing, como Office Assistant, como
General Assistant…
Bueno, pero ya va!, llegué a un punto que me dio risa porque me dije
“puedes hacer otras cosas mientras tanto, ya lo has hecho antes!”. Sinceramente
uno en Venezuela se malacostumbra a buscar trabajo solo en lo que estudiaste y
da miedo explorar, claro, uno siempre quiere ir sobre seguro y
escudarse/soportarse en lo que aprendiste mal que bien en la universidad y
sacarle brillo a la paja de un título universitario, evitando así que alguna
empresa se aprovechara de tu novatada y quisiera “sacarte la chicha” (uy, ahora
que leo esa expresión me suena tan guarra/ordinaria, pero igual se queda). La
cuestión es que cuando está en esas encrucijadas vivenciales pues no queda más
que encomendarse a los poderes supremos posibles para que despejen en camino y
una idea os ilumine. Fue nada más pensar en eso y a los días conversando con el
que termino siendo mi actual jefe y pana, conseguí chamba como “cleaner”. Si,
servicio de limpieza, dirigido más que todo a las residencias clase media y
media alta de esta pequeña y prospera ciudad.
De buenas a primeras podría pensarse que es algo tipo doméstica, muchacha
de servicio (de la vida, jijiji), así improvisado, pero nada más lejos de la
realidad. En pocas palabras, es un servicio privado que ofrece mi jefe a manera
de empresa personal, donde según las necesidades del cliente va a cierta hora
del día y aspira, lava, seca y trapea todas las superficies posibles en un
tiempo determinado según el tamaño de la casa; antes lo hacía él solo con ayuda
ocasional, pero ahora le acompaño yo. Un promedio de 3 casas por día por 5 días
a la semana me dejan muchas veces extenuado (pero en forma). Puedo decir que mi
mente ha descansado y ahora puedo visualizar mejor los pasos a seguir en mi
carrera profesional y he podido hacer cursos y pensar en nuevos estudios
universitarios, porque obviamente este es un trabajo temporal; ya llevo 2 meses
en esto y no niego que me he divertido mucho, ya hasta puedo hacer un pequeño
libro sobre lo desordenados y hasta cochinos que pueden ser algunos de los
“nobles” de este terruño, como también lo afortunados que son por vivir en este
país y tener tantas oportunidades y no están lo suficientemente conscientes de
ello, lo puedo asegurar. Y lo más importante, tener este trabajo me ha salvado
de tener que depender que a CADIVI o cualquier otro medio que el gobiernito
aquel se le ocurra inventar me pase migajas de mis ahorros devaluados (ya, fue
el momento opositor del mes), porque si, con lo que gano no subsisto, vivo.
No quisiera que esta anécdota se tome como “vamos a botar el título a la
basura y hacer lo primero que se nos ocurra”, no, esto es más bien un ejemplo
de saber qué hacer y cómo hacerlo en momentos difíciles, donde debemos decidir
y sacarle provecho a todo y no quedarse a la espera de algo parecido a lo que hacías
en tu país, por aquello del que dirán; justamente uno de los valores de este país
que celebro es que tengas el trabajo que tengas se te tratara con respeto y
equidad, lo he sentido con los clientes hacia nosotros y la verdad que hay que
vivirlo para entenderlo.
Justo hace rato un pana aussie con el que tenía tiempo sin hablar me confiesa
que el proyecto que lo hizo mudarse de ciudad no resultó; cuando le dije que lo
sentía mucho, me respondió que ciertamente shits
happens y eso es una verdad suprema, como también es (lo que le dije)
“recuerda que esa mierda sirve de abono para el futuro”. Por ahora, seguiré
limpiando pocetas a velocidad crucero, mientras elaboro y planifico los
siguientes pasos para mi futuro, lo cual es un trabajo en sí mismo y es
fascinante.
Estaba yo un día caminando por los Melbournede la vida (hay algunos que acaban de reírse por como acabo de decir esto, lo sé! #DomesticJoke #ChisteInterno), justo en un fin de semana “puente” a lo aussie, ya que el “Queen Day” seria el lunes siguiente, por lo que me fui por segunda vez a esa preciosa ciudad (del primer viaje les contare luego). Justamente una de las cosas que NO hice la primera vez fue la tradicional visita a una iglesia…, WHAT???, iglesia?..., si, si, calma!, que es por solo por cuestiones estéticas y arquitectónicas; ciertamente fui bautizado católico e hice la primera comunión, pero son esas cosas que uno no hace por decisión propia, por lo tanto no cuenta (tranquila, mami, sabes que creo en Dios…, a mi manera, pero creo).
En fin, iba yo por Federation Square luego de venir de uno de mis nuevos Templos a los que rendiré presencia y tributo de ahora en adelante, a.k.a. National Gallery of Victoria, y me digo a mi mismo “mi mismo, que hacemos ahora?”, entonces veo en frente de mi nada más y nada menos que esto…
St. Paul Cathedral o Catedral de San Pablo es ciertamente uno de los iconos del centro de Melbourne; entonces, vengo yo entrando y veo los típicos letreritos impresos en carteleras informativas “pa’ver que hay”, y me encuentro uno algo “corta-nota” que decía algo así como que los visitantes eran bienvenidos a tomar las fotos y videos que quisieran, pero…tenían que pagar 5 $ si era foto o 10$ o 15$ si era video, no me acuerdo!, lo cierto que era plata y no, muy bonita y todo pero no, eso no era la exhibición de cuadros de Monet que venía de ver. Entonces, entra este ser pagano y “pichirre” (checar diccionario Venezolano-Español) a por lo menos grabar con la retina dicha edificación; muy bien cuidado, con vitrales muy bonitos y con ese ambiente que te invita a sentarte un ratico…claro, yo venía caminando desde hace rato y bueno, había calefacción. No vale, hablando en serio, muy pocas iglesias en la actualidad a las que he entrado tienen esa vibra de serenidad contagiosa, que en este caso era evidente. Que paso entonces?, pues que cuando vengo a sentarme y ver al infinito y más allá de mis pensamientos, suena esto:
Tal cual como dijo mi mamá, “eso fue que los ángeles dijeron aleluya entro este ateo a este recintooooo!!!”; ni cortas ni perezosas mis glándulas lacrimales se desparramaron, no hay otro termino, mientras el coro de la iglesia practicaba ya que se encontraba prácticamente vacía en ese momento. Y como no podía tomar fotos y no me iba a poner tipo paparazzi a tomarlas sin que nadie lo notara pues apele por el reproductor MP3 que me acompañaba y a grabar!.
Que porque llore?, pues porque recordé mi país, mi cultura, y aunque no sea seguidor del Catolicismo pues tiene sus cosas bonitas, como la música y la arquitectura, punto. Y si, también entre en la iglesia que está en Victoria Square en Adelaide, la primera mañana que salí solo a caminar, pero en esa no había ningún coro practicando.
Curiosamente he notado que, Adelaide a pesar de ser llamada “La Ciudad de las Iglesias” (porque hay por carajazo, pequeñas y grandes), casi siempre están cerradas. No he visto que tal será los Domingos, casi siempre estoy durmiendo a esas horas. :-P
Tarde o temprano debía hacerlo, verdad?, es ese tipo de cosas que uno va postergando porque a veces son tantas y el espíritu se va curtiendo poco a poco con ellas, entonces cuando te vienes a dar cuenta dejas de verlas como novedad y van pasando a segundo plano. No quiero que esto pase, por ello estoy casi que con una pistola virtual apuntándome a mis manos, para por fin ir soltando poco a poco esas anécdotas y reflexiones que inevitablemente me desbordan el vaso existencial las 24 horas del día desde que llegue.
Hace exactamente 4 meses vi el amanecer desde el avión luego de una noche de 16 horas, el cual me iba persiguiendo para darme la bienvenida a este continente. Apenas vi la costa de Sydney y todo su skyline icónico desde mi ventana cubierto de neblina…, lloré como un pendejo (más de todo lo que llore desde que despegue de Maiquetia, deshidratado es poco). Fue inevitable; algo que creía imposible y ya fuera de mis planes luego de una larga espera, había llegado.
Los últimos días en Venezuela fueron de duelo, no tengo otra palabra para definirlo: mi yo de ese entonces estaba muriendo; la sensación en casa era de emoción y apoyo, pero también de tristeza, y no le estaba pasando a mas nadie, me estaba pasando a MI. Esos últimos días comprendí los grandes y fuertes lazos que existen entre mis seres queridos y yo, los comparo como hilos de acero; y obviamente, eso ha ido en unos casos aumentando su intensidad, en otros parece desvanecerse (solo parece).
Cuando decidí probar suerte y comenzar con mi aplicación para la visa de trabajo en Australia, fue hace 4 años; durante esa larga espera paso de todo en mi vida, tanto que daba por perdido el otorgamiento de la visa e incluso no quería ya seguir soñando con eso, dándome falsas esperanzas en algo que no daba señales de seguir activo. Aunque eso fue hace tiempo, ese gusanito de explorador no se gestó ni en la universidad cuando compartí con los panas de AIESEC, tampoco en la secundaria cuando ayudé en los Juegos Suramericanos…, todo fue gracias a los libros de Atlas que siempre pedía a Santa Claus en mi niñez, eran una de mis obsesiones y mi familia sabía que eran un tiro al piso. Horas y horas me perdía en todas las ilustraciones y fotos que traían, soñando que de grande recorrería todos esos lugares. Luego vino aquel bendito primer viaje fuera del país a mis 11 años, nada más y nada menos que a NYC, el cual amo con locura y recuerdo como si fuera ayer y me comenzó a alborotar esa hambre infinita por el mundo. Por ello, no, la situación actual de Venezuela, mi maltratada nación por años de ignorancia popular y gobernantes egoístas, no fue la principal razón; a pesar de lo que digo de mi país, también digo que no he dejado ni dejare de ser Venezolano, ese amor por mi tierra es más fuerte de lo que yo creía y ahora estando aquí lo transpiro, lo siento y (cuando leo las noticias nacionales) lo padezco.
Llegar fue encontrarme con otro mundo, no mejor y peor sino DISTINTO; en mayúsculas porque si, así como no puedes comparar si algo es costoso o económico en un país con otro de manera literal, pues es igual en este caso. En líneas generales no es la vida en rosa ni mucho menos, pero, pero, pero…, el alma comienza a respirar: niveles de stress bajan de una manera estrepitosa, ya no recuerdo la ultima vez que tuve un dolor de cabeza a excepción del puto jetlag recién llegado (y el acento aussie). A pesar que ya había conocido otros sitios, Cangurolandia es única en su estilo; es relajada a mares y parques y campos y colinas y desiertos infinitos, a veces contradictoria, inevitablemente multicultural, y muchos adjetivos que se me escapan en este momento, pero que están y me tienen en constante alerta y asombro, por ello estos 4 meses parecen 8 para mi mente y espíritu, y eso “mama” :-P .
Yo pensé que había estado antes solo conmigo mismo, pero no, luego de estar a más de 15.000 kms de mi hogar sin más compañía que yo mismo, veo que estaba en pañales. Ha habido noches de insomnio por tantas ideas y preguntas, momentos en que he comenzado a pensar en inglés o días enteros que no pronuncio nada de mi amado español, leo más libros que nunca, escribo, dibujo, tomo fotos, toda una especie de renacimiento, de despertar todo eso que estaba dormido a punta de sedantes hechos de temores e ideas erradas sobre la vida.
Por ello y por mas, están cordialmente invitados a leerme y así poder ventilar aquí todas esas ideas y experiencias personales al mundo, puede ser un libro ya leído, un lugar visitado, un nuevo sabor, una reflexión añejada, un sueño…, como este que estoy viviendo AHORA.
A veces posteare por escrito, con o sin imágenes que acompañen, o video o sonido, lo que me provoque!.
¿Por qué "me voy demasiado" a Australia? (Preguntas Frecuentes)
Adelaide, South Australia
Para el que todavía no se ha enterado, sí, me voy. ¡¡¡Coño!!!, ¿Cómo?, ¿ Cuando?, ¿Donde?..., ¿Por qué?...., antes que comiencen a suponer respuestas que muy probablemente no tengan que ver con la realidad, me daré la tarea de echarles el cuento así tipo FAQ (Frencuent Asked Questions) y así no repito tantas veces las mismas respuestas a los cuestionamientos que he recibido hasta ahora:
¿Por qué AUSTRALIA?
---> Respondo con un ¿Por qué NO?. El venezolano actual, nuevo en esto de ser inmigrante, siempre piensa en los destinos "predeterminados": España, USA, Colombia, Canadá, Italia, etc. Ya yo había explorado opciones, quizás no de la mejor manera y me faltó pilas, pero hace 4 años atrás supe de Viva En Australia, organización que presta servicios a los que desean obtener visa en ese país. Fui a unas charlas, investigué más sobre el país, me gustó y listo, emprendí el largo camino que resultó en una visa temporal de trabajo por 3 años. Ya había recibido las buenas nuevas en Julio, pero como siempre he sido precavido pues me puse a arreglar todos los pendientes posibles y necesarios para poder realizar esta "mudanza".
¿Te vas por la situación actual del país?
---> NO y si. El no en MAYÚSCULAS es porque tiene mas peso; el que me conoce bien (que no es mucha gente) sabe que SIEMPRE, SIEMPRE, SIEMPRE, he soñado con vivir fuera de Venezuela, y no por menospreciar mi país que amo y lo llevo irremediablemente en mis genes y mi memoria. Desde chamito he buscado aprender de otras culturas y sé que quien viaja y aprende otros idiomas pues expande sus horizontes y posibilidades, así de sencillo. Que sea opositor al gobierno actual y me duela mucho de lo que pasa aquí es circunstancial, le da mas razón a este viaje pero no es la razón principal.
¿Ya tienes trabajo allá?
--->Nop, no tengo. A diferencia de muchas otras formas de irse, en esta tengo permiso de trabajo tanto para profesionales de mi carrera (documentos académicos homologados) como cualquier otro tipo de trabajo. Eso no fue de gratis, me costó plata, esfuerzo y tiempo. A diferencia de otros países aquí hay organizaciones gubernamentales que ofrecen apoyo al inmigrante, relacionado con búsqueda de trabajo, alojamiento e incluso en el aprendizaje del idioma. Parece mentira pero sí, todavía hay lugares donde los inmigrantes son bienvenidos.
Hay mucha gente con sentimientos encontrados sobre conseguir trabajo en el extranjero, en otro idioma, porque sienten que siempre van a terminar lavando platos o limpiando pisos..., y allí es donde yo pregunto ¿acaso eso es malo?. Quizás tener un trabajo así aquí SI (pero con mega mayúsculas) es malo, muy malo, porque sencillamente no podrías subsistir ni un día con lo poco que se ganaría, porque no tendrías chance de surgir o evolucionar, etc., pero es trabajo, que es mejor que ROBAR. En países desarrollados puedes vivir decentemente con eso, ya dependerá de ti si deseas quedarte así para siempre o buscar otro tipo de trabajo, cualquier cosa que sea conveniente para ti y nadie tiene porque juzgar nada. TODO TRABAJO ES ÚTIL Y NECESARIO, punto.
¿Te vas para siempre?, ¿y tu familia?...
---> Siempre es una palabra relativa, no tengo certeza de que ocurrirá mañana, en 6 meses o en 5 años, así que....No sé. Quiero ver que tal me va, disfrutar la experiencia. En cuanto a mi familia, aunque sea lejos, muy bien se podrán cuadrar viajes y encuentros, aparte que ya no hay razones para no estar comunicados. Estaré solo, pero tampoco voy a otro planeta!.
¿Te vas para SYDNEY?
--->No, ni Sydney, ni Melbourne, me voy para Adelaide. ¿Por qué?, bueno porque el gobierno de Australia Meridional (South Australia) me patrocinó la visa, por ello debo residir gran parte del tiempo que dure mi visa temporal en esa región, para luego tener opción a la visa permanente. Es la principal vinícola del país, así que por allí empezamos MUY bien...!
¿Eres GAY?
--->A ver..., eso que carajos tiene que ver con si me voy o no?..., wait!, soy yo mismo preguntándolo como si fuera alguno de Uds., jajajajaja que jocoso no?, pues venga, si a estas alturas de mis 33 años me lo tienen que preguntar, tenemos varios problemas: 1) no creo que me conozcas bien, 2) es es como preguntarle a CUALQUIERA sobre su intimidad, porque es algo que no le compete a nadie, no es ningún tipo de enfermedad ni me hace menos o mas humano que nadie; y 3) (si, hay un 3) es como preguntarme si tomo al menos un vaso de agua al día, como cualquier ser viviente!...
En fin, si tienen alguna duda, sugerencia, comentario, bienvenido sean. Ah!, y este blog LA CRONICA IMPREVISTA es mío desde hace rato, inicialmente lo usaba para escribir poemas y relatos (¿que no sabías que escribía?, que mal me conoces, eh?) pero que ahora usaré para echar mis cuentos de Cangurolandia :-P