jueves, 6 de marzo de 2014
La ultima carta
No la recuerdo, esa carta en papel, escrita a mano o impresa, con mensajes solo para mi. Podria revisar en mi "caja de cartas", una caja de zapatos que elegi para guardar ese tipo de tesoros, pero esa esta un poco lejos, solo a doce mil kilometros o mas desde aqui (nota mental: traerme algunas cuando vaya de visita).
El otro dia que recibi facturas de telefono y la "invitacion" del banco a sacarme una tarjeta de credito (es decir, a ponerte solito la soga al cuello), fue entonces que cai en cuenta que tengo anios sin saber lo que es escribir o recibir una carta. Ya eso no se usa, mucha gente siquiera ha enviado una en su vida. Y para que? teniendo internet puedes escribir un "imeiiil", pero la verdad es que hace anios que tampoco recibo un email que no sea publicidad, cadena o algun mensaje impersonal o grupal. Pero, una carta, asi como las de antanio, nada que ver.
Recuerdo la epoca en que, siendo un adolescente, comence a usar Internet con aquel estruendoso modem y los servidores arcaicos. Me di trancazos hasta entender como conseguir con quien hablar, a quien escribirle. Cualquier excusa era buena: algun correo para algun periodista que escribio un articulo que lei en prensa o revista que me gustase, o algun programa de television y radio. Sin embargo, viendo en retrospectiva unos anios antes de eso, recuerdo que tenia la costumbre de cartearme con una vecina, Sofia, quien se habia mudado a Caracas luego de toda una infancia compartida en tardes de bicicleta o en pandilla con el resto de chamitos de la cuadra. En las cartas nos contabamos como ibamos al final del bachillerato, como estaban nuestros respectivos vecindarios y cualquier otra cosa que se nos ocurriese. Ipostel, el servicio postal venezolano jamas ha sido ejemplar en su obrar, por lo que las cartas duraban semanas en llegar entre Caracas y Valencia. Apenas alguien en mi casa decia "Te llego correspondencia", yo sentia una emocion inexplicable en recibir un papel escrito, el que fuese dirigido a mi lo hacia la vaina mas arrecha del mundo. Tambien tenia otra costumbre con la unica "novia" que tuve, Carla, de escribirnos cartas asi nos vieramos todos los dias en el liceo, hablaramos por telefono y pasaramos las tardes juntos. Las cartas no eran de amor nada mas, eran de "filosofadas" donde nos confesabamos lo que queriamos cada quien para su vida, nuestras angustias propias de la epoca y cualquier otra tonteria..., ah!, por supuesto, cuando me aventuraba a escribir algun poema o relato, pues se lo enviaba.
Luego con Internet no recuerdo como, llegue a contactar personas para ser PenPal, amigos por correspondencia. Recuerdo haber contactado a una chica en Cordoba (Argentina) y a un chico en las islas Baleares. Eso ya era otro nivel, porque eran desconocidos, y uno por defecto refleja en esas cartas lo mejor de si, lo que desea que la gente conozca. Fue interesante mientras duro, pero al final fue una practica pasajera. Obviamente que las redes sociales y los Smartphones joden la cuestion, todo es un mensaje breve, un emoticon. Si, es divertido, pero no es lo suficientemente magico.
Intente hacerlo por medio del correo electronico, con algunos amigos; fue algo que duro algunos anios a manera esporadica, pero entonces llego Facebook y Whatsapp y listo, murio el amor.
Cuando recibes una carta de un amigo o un familiar, es como recibir parte de esa persona, el tiempo que le dedico a escribir la carta, sus errores ortograficos o gramaticales, la tinta que uso para escribirla, el sobre, etc., todo es parte del mensaje. Y si la carta viene acompanada con alguna foto, postal o cualquier detallito, el alma de la carta explota en tu cabeza y vuelas.
Debe ser porque conozco el poder de la palabra escrita que me encanta eso, el ritual de la correspondencia, de crear algo unico e irrepetible para que lo reciba otra persona y lo conserve (y que el estimulo sea suficiente para que te responda, claro). Diran "bueno pero si quieres recibir algo, quizas debas tu enviar primero", y ese es el problema, que soy yo siempre el que empieza esa clase de cosas, pareciera que nadie tiene esa iniciativa. Si googleas "PenPal" encontraras sitios web dedicados a reunir personas que gustan de eso, la cuestion es hacer un buen match. Y no se si es porque soy latino, pero la idea de compartir mi direccion postal con un extranio todavia no me es facil. Quizas me abra un apartado postal, no se.
Te escribo una carta?, Me escribes una tu primero?, de que hablariamos?..., dejame lanzar los dados al azar a ver que sale. ;-)
J.
*tres de veintiuno*
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martes, 4 de marzo de 2014
Soltar las manos
No sé qué haría sin ellas. Obvio que muchos lo logran, muy a su pesar, y agudizar sus otros medios y sentidos pero..., no, no podría. Estos días han estado algo adoloridas del trabajo físico, del constante ajetreo casi robótico, para no pensar, pero igual se termina pensando y el doble!.
No debo maltratarlas, pero soy consciente que necesitan disciplina, propósito. Que pendejo, no?, todo eso no debe ser para ellas, debe ser para el que manda, el que está en la azotea, ese que de ser una ciudad se llamaría Procastinationwood y tendría un letrero bien grande a lo largo de sus colinas. Al final tampoco es culpa del esponjoso que vive en el penthouse de mi contenedor de carne y hueso (y vísceras, sangre, sudor y demás humanidades), es el conductor, el etéreo e indescriptible. Y no es razón buscar la culpa, nunca es buen vehículo ni bandera a favor o en contra.
Igual, ellas terminan siendo la extensión del deseo, de la idea, la fuente que esculpe los verbos y versos en las mentes ajenas.
En fin, este día comenzó recibiendo en mis manos un ejemplar de un libro que había comprado hace poco (del cual hablare en otro post, debo leerlo primero). Dije que me lo trajo la cigüeña literaria porque se, es un hijo bien querido de su creador, un soñador como yo, solo que el ya comenzó a procrear. Su tapa blanda y rosada, sus ciento noventa y seis páginas, su impresión sencilla y justa, me ha enamorado. Es bello enamorarse de las ideas, de lo sublime, ese click que desabotona un suspiro y una sonrisa de eterno niño.
Y la energía, es imaginación que se disemina fractal y orgánica, corriendo por mis pasillos internos, esperando que mis manos sueltas rayen el papel.
J.
*uno/veintiuno*
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martes, 18 de febrero de 2014
365 dias despues
Un año y un día después
de mi llegada, todo es lo que no esperaba, cosa que no es buena ni mala, solo
distinta.
Luego de llegar
del trabajo, salí a comprar algunos víveres al súper, a unas cuadras de aquí.
La temperatura es agradable, por los 22 grados me imagino, el sol no está muy
fuerte y hay brisa; esta semana no se parece en nada a la semana de mi llegada,
aquella era calurosa además de mi jet-lag que lo multiplicaba todo: el
cansancio, las expectativas, los miedos.
Mi percepción
sobre Australia, sobre su gente, su cultura, ha cambiado. Nada se compara a ver
las cosas desde dentro, y sé que todavía me falta mucho por ver y experimentar.
Algo que me queda muy claro de todo esto es que, sin importar tu background
cultural, los humanos son iguales en todos lados: siempre con razones para
quejarse, para encontrar defectos, para sentirse infelices y no ver todo lo
bueno que tienen a su alcance. Por supuesto, yo también me incluyo en ese
grupo, aunque a veces no quiera ser humano.
He visto más de
365 atardeceres en esta isla continente, muchos han sido preciosos y únicos, y
aunque suene ilógico y extraño, a veces se me olvida que los vi y los retrate,
no recuerdo el efecto que causaron en mí en su corta existencia..., entonces
veo uno nuevamente, recibo otra vez mi dosis.
Este periodo fue
la prueba, 365 días de exploración y conquista, terrenos desconocidos y
lenguajes extraños que ahora son mi rutina. Ahora, solo me llega el eco sordo
de una tristeza desde mi tierra y la incertidumbre que a todos los nacidos en
Venezuela se les ha contagiado como un virus, mutante y desgraciado.
Incertidumbre de cuando veré a mis seres queridos de nuevo, lo único que
realmente me importa.
Y si hablamos de
lo sonado, lo que deseaba hace un año, ha cambiado..., más que cambiado,
mejorado, incluso he descubierto nuevos sueños, más infinitos. Por supuesto,
siguen también uno que otro fantasma, pero ya solo quedan pocos en comparación
con épocas anteriores.
Ya comenzó el
segundo año, del que tengo la certeza me sorprenderá aún más.
J.
Etiquetas: Australia, Cronica, Cronica Imprevista, Espanol, Inmigrante, Migrant, reflexion, Spanish, Venezolano
martes, 25 de junio de 2013
Yo, “the cleaning guy”
 |
| Igualito a mi, verdad? |
Y que estás haciendo allá?, Comenzaste
a trabajar o estas estudiando?, y como es el trabajo?, ganas bien?..., son las eternas e inevitables preguntas
que recibo de mis contactos y allegados por todos los medios posibles. Confieso
haber evitado hablar del tema desde hace rato porque, seamos francos, como
Venezolanos nos encanta criticar a vuelo de pájaro sin reparar en el trasfondo
de las cosas, así como por pasatiempo mientras tomamos café o no tenemos nada
mejor que hacer.
Cuando llegué estaba tal cual pajarito en grama, viendo hacia todos los
lados posibles e intentando entender el sistema, el proceso, la “cuestión”
australiana. Empezando porque tuve que reinventar mi resumen curricular para
enviarlo por correo o montarlo en los websites como Seek, CarierOne, etc., ya
que la manera de mostrar tus habilidades y destrezas es otro (y no es como te
lo pinta Viva En Australia, no
señor); también esas habilidades en cierta forma están por encima, no “donde”
estudiaste o trabajaste sino “que” aprendiste. Aunque parecía fácil de entrada,
no lo fue, tuve que hacer varias versiones hasta dar con la versión más aussie posible; igual eso no fue
suficiente, porque luego me entero que ese resumen debe adaptarse según el
puesto al cual estés postulándote, o sea, tu resumen curricular mutara más
veces que un Pokemon al punto que podrías comenzar a odiarlo, en serio!
(todavía no sé si el mío quedó como Pikachu, Charmander o el odiosito rosado
con el micrófono que dormía a todo el mundo cuando cantaba y luego le rayaba
las caras). Además de eso, el escuchar diferentes puntos de vista de los
locales como de los inmigrantes como yo sobre lo que debía o no hacer para
lograr una llamada y consecuente entrevista hasta cierto punto comenzó a
estresarme, los primeros dos meses me tenían angustiado. Fui a algunas empresas
a dejar el resumen personalmente, quienes si no estaban buscando personal te
decían con sinceridad y de manera respetuosa que no era necesario que lo
dejases (obviamente quede impactado por el civismo y practicidad); también envié
por correo el resumen a varias empresas y headhunters (caza-talentos) mis
distintas versiones: como Analista de Marketing, como Office Assistant, como
General Assistant…
Bueno, pero ya va!, llegué a un punto que me dio risa porque me dije
“puedes hacer otras cosas mientras tanto, ya lo has hecho antes!”. Sinceramente
uno en Venezuela se malacostumbra a buscar trabajo solo en lo que estudiaste y
da miedo explorar, claro, uno siempre quiere ir sobre seguro y
escudarse/soportarse en lo que aprendiste mal que bien en la universidad y
sacarle brillo a la paja de un título universitario, evitando así que alguna
empresa se aprovechara de tu novatada y quisiera “sacarte la chicha” (uy, ahora
que leo esa expresión me suena tan guarra/ordinaria, pero igual se queda). La
cuestión es que cuando está en esas encrucijadas vivenciales pues no queda más
que encomendarse a los poderes supremos posibles para que despejen en camino y
una idea os ilumine. Fue nada más pensar en eso y a los días conversando con el
que termino siendo mi actual jefe y pana, conseguí chamba como “cleaner”. Si,
servicio de limpieza, dirigido más que todo a las residencias clase media y
media alta de esta pequeña y prospera ciudad.
De buenas a primeras podría pensarse que es algo tipo doméstica, muchacha
de servicio (de la vida, jijiji), así improvisado, pero nada más lejos de la
realidad. En pocas palabras, es un servicio privado que ofrece mi jefe a manera
de empresa personal, donde según las necesidades del cliente va a cierta hora
del día y aspira, lava, seca y trapea todas las superficies posibles en un
tiempo determinado según el tamaño de la casa; antes lo hacía él solo con ayuda
ocasional, pero ahora le acompaño yo. Un promedio de 3 casas por día por 5 días
a la semana me dejan muchas veces extenuado (pero en forma). Puedo decir que mi
mente ha descansado y ahora puedo visualizar mejor los pasos a seguir en mi
carrera profesional y he podido hacer cursos y pensar en nuevos estudios
universitarios, porque obviamente este es un trabajo temporal; ya llevo 2 meses
en esto y no niego que me he divertido mucho, ya hasta puedo hacer un pequeño
libro sobre lo desordenados y hasta cochinos que pueden ser algunos de los
“nobles” de este terruño, como también lo afortunados que son por vivir en este
país y tener tantas oportunidades y no están lo suficientemente conscientes de
ello, lo puedo asegurar. Y lo más importante, tener este trabajo me ha salvado
de tener que depender que a CADIVI o cualquier otro medio que el gobiernito
aquel se le ocurra inventar me pase migajas de mis ahorros devaluados (ya, fue
el momento opositor del mes), porque si, con lo que gano no subsisto, vivo.

No quisiera que esta anécdota se tome como “vamos a botar el título a la
basura y hacer lo primero que se nos ocurra”, no, esto es más bien un ejemplo
de saber qué hacer y cómo hacerlo en momentos difíciles, donde debemos decidir
y sacarle provecho a todo y no quedarse a la espera de algo parecido a lo que hacías
en tu país, por aquello del que dirán; justamente uno de los valores de este país
que celebro es que tengas el trabajo que tengas se te tratara con respeto y
equidad, lo he sentido con los clientes hacia nosotros y la verdad que hay que
vivirlo para entenderlo.
Justo hace rato un pana aussie con el que tenía tiempo sin hablar me confiesa
que el proyecto que lo hizo mudarse de ciudad no resultó; cuando le dije que lo
sentía mucho, me respondió que ciertamente shits
happens y eso es una verdad suprema, como también es (lo que le dije)
“recuerda que esa mierda sirve de abono para el futuro”. Por ahora, seguiré
limpiando pocetas a velocidad crucero, mientras elaboro y planifico los
siguientes pasos para mi futuro, lo cual es un trabajo en sí mismo y es
fascinante.
Ci vediamo!,
JLGQ.
Etiquetas: Australia, Cleaner, Cleaning, Cronica Imprevista, Inmigrante, JLGQ, Limpieza, Migrant, Venezolano, Venezuelan
lunes, 17 de junio de 2013
Luego de 4 meses AQUÍ…
Tarde o temprano debía hacerlo, verdad?, es ese tipo de cosas que uno va postergando porque a veces son tantas y el espíritu se va curtiendo poco a poco con ellas, entonces cuando te vienes a dar cuenta dejas de verlas como novedad y van pasando a segundo plano. No quiero que esto pase, por ello estoy casi que con una pistola virtual apuntándome a mis manos, para por fin ir soltando poco a poco esas anécdotas y reflexiones que inevitablemente me desbordan el vaso existencial las 24 horas del día desde que llegue.
Hace exactamente 4 meses vi el amanecer desde el avión luego de una noche de 16 horas, el cual me iba persiguiendo para darme la bienvenida a este continente. Apenas vi la costa de Sydney y todo su skyline icónico desde mi ventana cubierto de neblina…, lloré como un pendejo (más de todo lo que llore desde que despegue de Maiquetia, deshidratado es poco). Fue inevitable; algo que creía imposible y ya fuera de mis planes luego de una larga espera, había llegado.
Los últimos días en Venezuela fueron de duelo, no tengo otra palabra para definirlo: mi yo de ese entonces estaba muriendo; la sensación en casa era de emoción y apoyo, pero también de tristeza, y no le estaba pasando a mas nadie, me estaba pasando a MI. Esos últimos días comprendí los grandes y fuertes lazos que existen entre mis seres queridos y yo, los comparo como hilos de acero; y obviamente, eso ha ido en unos casos aumentando su intensidad, en otros parece desvanecerse (solo parece).
Cuando decidí probar suerte y comenzar con mi aplicación para la visa de trabajo en Australia, fue hace 4 años; durante esa larga espera paso de todo en mi vida, tanto que daba por perdido el otorgamiento de la visa e incluso no quería ya seguir soñando con eso, dándome falsas esperanzas en algo que no daba señales de seguir activo. Aunque eso fue hace tiempo, ese gusanito de explorador no se gestó ni en la universidad cuando compartí con los panas de AIESEC, tampoco en la secundaria cuando ayudé en los Juegos Suramericanos…, todo fue gracias a los libros de Atlas que siempre pedía a Santa Claus en mi niñez, eran una de mis obsesiones y mi familia sabía que eran un tiro al piso. Horas y horas me perdía en todas las ilustraciones y fotos que traían, soñando que de grande recorrería todos esos lugares. Luego vino aquel bendito primer viaje fuera del país a mis 11 años, nada más y nada menos que a NYC, el cual amo con locura y recuerdo como si fuera ayer y me comenzó a alborotar esa hambre infinita por el mundo. Por ello, no, la situación actual de Venezuela, mi maltratada nación por años de ignorancia popular y gobernantes egoístas, no fue la principal razón; a pesar de lo que digo de mi país, también digo que no he dejado ni dejare de ser Venezolano, ese amor por mi tierra es más fuerte de lo que yo creía y ahora estando aquí lo transpiro, lo siento y (cuando leo las noticias nacionales) lo padezco.

Llegar fue encontrarme con otro mundo, no mejor y peor sino DISTINTO; en mayúsculas porque si, así como no puedes comparar si algo es costoso o económico en un país con otro de manera literal, pues es igual en este caso. En líneas generales no es la vida en rosa ni mucho menos, pero, pero, pero…, el alma comienza a respirar: niveles de stress bajan de una manera estrepitosa, ya no recuerdo la ultima vez que tuve un dolor de cabeza a excepción del puto jetlag recién llegado (y el acento aussie). A pesar que ya había conocido otros sitios, Cangurolandia es única en su estilo; es relajada a mares y parques y campos y colinas y desiertos infinitos, a veces contradictoria, inevitablemente multicultural, y muchos adjetivos que se me escapan en este momento, pero que están y me tienen en constante alerta y asombro, por ello estos 4 meses parecen 8 para mi mente y espíritu, y eso “mama” :-P .

Yo pensé que había estado antes solo conmigo mismo, pero no, luego de estar a más de 15.000 kms de mi hogar sin más compañía que yo mismo, veo que estaba en pañales. Ha habido noches de insomnio por tantas ideas y preguntas, momentos en que he comenzado a pensar en inglés o días enteros que no pronuncio nada de mi amado español, leo más libros que nunca, escribo, dibujo, tomo fotos, toda una especie de renacimiento, de despertar todo eso que estaba dormido a punta de sedantes hechos de temores e ideas erradas sobre la vida.
Por ello y por mas, están cordialmente invitados a leerme y así poder ventilar aquí todas esas ideas y experiencias personales al mundo, puede ser un libro ya leído, un lugar visitado, un nuevo sabor, una reflexión añejada, un sueño…, como este que estoy viviendo AHORA.
A veces posteare por escrito, con o sin imágenes que acompañen, o video o sonido, lo que me provoque!.
So, see ya, buggers! ;-)
Etiquetas: Adelaide, Australia, Cronica, Experiencia, Inmigrante, JLGQ, Journal, Migrant, Reflexiones, South Australia, Venezolano, Venezuelan

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