martes, 4 de marzo de 2014

 

Soltar las manos


No sé qué haría sin ellas. Obvio que muchos lo logran, muy a su pesar, y agudizar sus otros medios y sentidos pero..., no, no podría. Estos días han estado algo adoloridas del trabajo físico, del constante ajetreo casi robótico, para no pensar, pero igual se termina pensando y el doble!.

No debo maltratarlas, pero soy consciente que necesitan disciplina, propósito. Que pendejo, no?, todo eso no debe ser para ellas, debe ser para el que manda, el que está en la azotea, ese que de ser una ciudad se llamaría Procastinationwood y tendría un letrero bien grande a lo largo de sus colinas. Al final tampoco es culpa del esponjoso que vive en el penthouse de mi contenedor de carne y hueso (y vísceras, sangre, sudor y demás humanidades), es el conductor, el etéreo e indescriptible. Y no es razón buscar la culpa, nunca es buen vehículo ni bandera a favor o en contra.

Igual, ellas terminan siendo la extensión del deseo, de la idea, la fuente que esculpe los verbos y versos en las mentes ajenas.

En fin, este día comenzó recibiendo en mis manos un ejemplar de un libro que había comprado hace poco (del cual hablare en otro post, debo leerlo primero). Dije que me lo trajo la cigüeña literaria porque se, es un hijo bien querido de su creador, un soñador como yo, solo que el ya comenzó a procrear. Su tapa blanda y rosada, sus ciento noventa y seis páginas, su impresión sencilla y justa, me ha enamorado. Es bello enamorarse de las ideas, de lo sublime, ese click que desabotona un suspiro y una sonrisa de eterno niño.

Y la energía, es imaginación que se disemina fractal y orgánica, corriendo por mis pasillos internos, esperando que mis manos sueltas rayen el papel.

J.

*uno/veintiuno*

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lunes, 17 de junio de 2013

 

Luego de 4 meses AQUÍ…


Tarde o temprano debía hacerlo, verdad?, es ese tipo de cosas que uno va postergando porque a veces son tantas y el espíritu se va curtiendo poco a poco con ellas, entonces cuando te vienes a dar cuenta dejas de verlas como novedad y van pasando a segundo plano. No quiero que esto pase, por ello estoy casi que con una pistola virtual apuntándome a mis manos, para por fin ir soltando poco a poco esas anécdotas y reflexiones que inevitablemente me desbordan el vaso existencial las 24 horas del día desde que llegue.

Hace exactamente 4 meses vi el amanecer desde el avión luego de una noche de 16 horas, el cual me iba persiguiendo para darme la bienvenida a este continente. Apenas vi la costa de Sydney y todo su skyline icónico desde mi ventana cubierto de neblina…, lloré como un pendejo (más de todo lo que llore desde que despegue de Maiquetia, deshidratado es poco). Fue inevitable; algo que creía imposible y ya fuera de mis planes luego de una larga espera, había llegado.

Los últimos días en Venezuela fueron de duelo, no tengo otra palabra para definirlo: mi yo de ese entonces estaba muriendo; la sensación en casa era de emoción y apoyo, pero también de tristeza, y no le estaba pasando a mas nadie, me estaba pasando a MI. Esos últimos días comprendí los grandes y fuertes lazos que existen entre mis seres queridos y yo, los comparo como hilos de acero; y obviamente, eso ha ido en unos casos aumentando su intensidad, en otros parece desvanecerse (solo parece).
Cuando decidí probar suerte y comenzar con mi aplicación para la visa de trabajo en Australia, fue hace 4 años; durante esa larga espera paso de todo en mi vida, tanto que daba por perdido el otorgamiento de la visa e incluso no quería ya seguir soñando con eso, dándome falsas esperanzas en algo que no daba señales de seguir activo. Aunque eso fue hace tiempo, ese gusanito de explorador no se gestó ni en la universidad cuando compartí con los panas de AIESEC, tampoco en la secundaria cuando ayudé en los Juegos Suramericanos…, todo fue gracias a los libros de Atlas que siempre pedía a Santa Claus en mi niñez, eran una de mis obsesiones y mi familia sabía que eran un tiro al piso. Horas y horas me perdía en todas las ilustraciones y fotos que traían, soñando que de grande recorrería todos esos lugares. Luego vino aquel bendito primer viaje fuera del país a mis 11 años, nada más y nada menos que a NYC, el cual amo con locura y recuerdo como si fuera ayer y me comenzó a alborotar esa hambre infinita por el mundo. Por ello, no, la situación actual de Venezuela, mi maltratada nación por años de ignorancia popular y gobernantes egoístas, no fue la principal razón; a pesar de lo que digo de mi país, también digo que no he dejado ni dejare de ser Venezolano, ese amor por mi tierra es más fuerte de lo que yo creía y ahora estando aquí lo transpiro, lo siento y (cuando leo las noticias nacionales) lo padezco.

Llegar fue encontrarme con otro mundo, no mejor y peor sino DISTINTO; en mayúsculas porque si, así como no puedes comparar si algo es costoso o económico en un país con otro de manera literal, pues es igual en este caso. En líneas generales no es la vida en rosa ni mucho menos, pero, pero, pero…, el alma comienza a respirar: niveles de stress bajan de una manera estrepitosa, ya no recuerdo la ultima vez que tuve un dolor de cabeza a excepción del puto jetlag recién llegado (y el acento aussie). A pesar que ya había conocido otros sitios, Cangurolandia es única en su estilo; es relajada a mares y parques y campos y colinas y desiertos infinitos, a veces contradictoria, inevitablemente multicultural, y muchos adjetivos que se me escapan en este momento, pero que están y me tienen en constante alerta y asombro, por ello estos 4 meses parecen 8 para mi mente y espíritu, y eso “mama” :-P .

Yo pensé que había estado antes solo conmigo mismo, pero no, luego de estar a más de 15.000 kms de mi hogar sin más compañía que yo mismo, veo que estaba en pañales. Ha habido noches de insomnio por tantas ideas y preguntas, momentos en que he comenzado a pensar en inglés o días enteros que no pronuncio nada de mi amado español, leo más libros que nunca, escribo, dibujo, tomo fotos, toda una especie de renacimiento, de despertar todo eso que estaba dormido a punta de sedantes hechos de temores e ideas erradas sobre la vida.

Por ello y por mas, están cordialmente invitados a leerme y así poder ventilar aquí todas esas ideas y experiencias personales al mundo, puede ser un libro ya leído, un lugar visitado, un nuevo sabor, una reflexión añejada, un sueño…, como este que estoy viviendo AHORA.
A veces posteare por escrito, con o sin imágenes que acompañen, o video o sonido, lo que me provoque!.

So, see ya, buggers! ;-)

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